Acuerdo con el Fondo Monetario Internacional: Política actual y algunos desafíos para resistir en la búsqueda de otro modelo

Por Enrique Elorza

La historia del Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene que ser considerada como parte del aprendizaje de los perjuicios ocasionados por las políticas que derivan de este organismo internacional. Asimismo pone en evidencia cómo la política en Argentina se ha parado frente a este tema.

Acerca del acuerdo firmado recientemente, varios son los argumentos que llevan a afirmar que se debe desconocer el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.2 No hay ningún antecedente en nuestro país que pueda mostrar éxito alguno de los acuerdos realizados con el FMI desde su incorporación en el año 1956 en la Presidencia del dictador Pedro Eugenio Aramburu hasta el presente. Tampoco hay experiencias en el orden mundial que muestren que las políticas que promueve el FMI a partir de los acuerdos logrados en toda su historia, se hayan conseguido resultados favorables para las naciones firmantes.

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Ayudamemorias para un balance de nuestra izquierda en tiempos de Macri.

Guillermo Cieza

Al asumir el macrismo las fuerzas de izquierda y progresistas y un sector del justicialismo lo caracterizamos como una grave amenaza contra los intereses populares a los que sólo cabía enfrentarla. A poco de andar entre los que supuestamente íbamos a resistir empezaron a aparecer planteos que, en sintonía con la posición de políticos justicialistas y dirigentes sindicales como Massa y Moyano que habían apoyado a Macri en las elecciones de 2015, comenzaron a argumentar que el gobierno estaba muy fuerte y había que ser estratégicos y hacerse cargo de que debíamos enfrentar una lucha larga porque el gobierno iba a tener como mínimo dos mandatos.

O sea, “no nos gastemos todos los cartuchos ahora que esto va para largo; mejor busquemos lineas de negociación”. Esta fue la argumentación de “los gordos” de la CGT para hacer la plancha, pero que también incluyó a la casi totalidad del PJ, incluído los “Renovadores” con Massa a la cabeza. Todos ellos se plantearon una negociación con el gobierno, cambiando apoyos a leyes que le interesaban al macrismo como la de negociación con los fondos buitres, el presupuesto, etc. por leyes de emergencia social, presupuestos para las provincias etc.

Desde esa lógica un sector de la izquierda popular, concretó negociaciones como fueron los acuerdos CTEP-Carolina Stanley. El gobierno excluyó de esa negociación al kirchnerismo duro y realizó una fuerte ofensiva judicial contra la ex-presidente y sus allegados más cercanos. Podremos discutir si fue por convicción o por necesidad, pero sin dudas el único sector del justicialismo que resistió al macrismo fue el kirchnerismo duro.

Fue la resistencia popular la que puso límites a la avanzada del macrismo, y el punto de inflexión fue la gran movilización en diciembre de 2017 que trabó la aprobación de la reforma previsional. Pese a que no se aprobó la ley del aborto las grandes movilizaciones de mujeres, contribuyeron a desgastar al gobierno, despojándolo del maquillaje modernoso y fortaleciendo su quiebre político con los y las más jóvenes. En los últimos tiempos la resistencia acentuó su bifurcación en dos grandes orientaciones: la izquierda apuesta a resistir y a sacar a Macri con la movilización popular y el kirchnerismo, que empieza a recomponer sus alianzas por un lado con sectores de la izquierda popular y el sector del sindicalismo mas combativo de la CGT ( Bancarios, camioneros) y por otro con Masa y los gobernadores, plantea una estrategia de no hacer olas y concentrar todos los esfuerzos en una derrota electoral en octubre de 2019.

Como bien señala Mariano Feliz, “El golpe a las condiciones de vida de las mayorías populares es evidente y atroz . Sin embargo, ese deterioro no se canalizó en la forma de un estallido o niveles de resistencia social masivos y sostenidos. La política en las calles no logró romper los límites de la gobernabilidad. No pudimos atravesar la bruma de los globos amarillos o el murmullo del resistiendo con aguante.Ganó la neutralización institucional del conflicto. En el trimestre previo a las PASO la conflictividad laboral cayó 21% interanual (ver informe ODS) a pesar de una caída salarial de 15 puntos promedio, la destrucción de cientos de miles de empleos y la caída de más de 4 millones de personas en la pobreza por ingresos. La estrategia kirchnerista de conducir el conflicto hacia la elección de 2019 se convirtió en dominante”.

Una mirada que no tendría que estar ausente

Haciendo un esfuerzo por tratar de interpretar la mirada que tuvo el pueblo sobre lo ocurrido en los últimos tiempos, propongo el siguiente recorrido. Es indiscutible que el voto a Macri en 2015 fue tranversal a las distintas clases sociales y que más allá de las campañas mediáticas y la “ big data “ de la derecha, hubo votos de las clases populares por el “Cambio”, que castigaron al kirchnerismo por sus limitaciones. En estos días en que se ensalza la sabiduría del pueblo, conviene recordar que una parte de nuestro pueblo, y no exclusivamente la clase media, hace cuatro años castigó al kirchnerismo.

Las ilusiones de cambio que despertó el macrismo fueron diluyéndose en las clases populares y fue el mismo gobierno con su feroz persecución a Cristina, quien se encargó de entronizarla como símbolo de la oposición. Pero más allá de esa circunstancia, es indiscutible que,cuando,con sus tiempos,el pueblo resolvió castigar al macrismo, y levantó la vista, lo único que vio fue un PJ que se reorganizaba velozmente para presentarse como una opción de poder real. La izquierda organizada electoralmente, el FIT, no tuvo medios, ni capacidad política(alguno agregará,vocación)para ocupar el espacio. Nuestra izquierda estaba sumergida en otros debates.

Seguramente es injusto que los que pelearon poco y nada, o incluso colaboraron con el macrismo, se lleven el premio del rechazo popular al gobierno. Pero como ocurre con el amor nosotros no podemos programar el día y la hora en que vienen a tocarnos timbre. Estamos o no estamos. Y otra vez, nosotros no estuvimos.

Recordando a Fidel Pintos

Como decía al principio, no resulta difícil ponerse de acuerdo en el relato de lo ocurrido. Lo complicado es ponerse de acuerdo en la autocrítica que nos corresponde como izquierda popular, independiente o por venir. Tuvimos muchas dificultades para avanzar en la instancia de estar juntos en la calle y también en tener una propuesta común a la hora de votar. Peor aún, me da la impresión que, en algunos casos, canalizamos nuestra impotencia perdiéndonos en debates muy cercanos a nuestro ombligo y muy alejados de lo que le preocupa a nuestro pueblo. Encima, condimentamos algunas veces con agravios innecesarios.

Leyendo algunos comentarios posteriores a las elecciones creo que rebrota un debate que sí me parece pertinente. Algunos compañeros piensan que insertarnos en luchas dentro de marcos institucionales, por ejemplo participar de las elecciones, es una pérdida de tiempo. Y fundamentan esa posición en que significa meternos en una maraña donde tenemos todas las de perder. Otros compas piensan que una estrategia de poder supone tener “el cuerpo en la calle y un pie en las instituciones”, o algo así.

Cuando estos temas se plantean me parece necesario hacer una referencia de lo que hemos construido en uno u otro sentido. O dicho en términos setentistas “desde qué construcción efectiva estamos hablando”.

Afirmar que los esfuerzos realizados por nuestra izquierda se han diluido y se malgastan en la maraña del sistema, cuando no tenemos ni siquiera una herramienta electoral municipal, y las únicas elecciones que ganamos fue en un centro de estudiantes o un sindicato (pocos), es del mismo calibre que decir que estamos por la lucha por el poder por fuera de los marcos institucionales, cuando ni siquiera tenemos bien organizadas estructuras de autodefensa para las movilizaciones.

Haciendo una comparación cercana: cuando Chávez hacía referencia a mediados de 1996 a pelear por fuera de los marcos institucionales y proponía una insurrección cívico-militar en Venezuela, había ya protagonizado una rebelión militar donde estuvieron involucrados diez mil militares, había desarrollado los círculos bolivarianos como sustento territorial de la conspiración en todo el país y había construido un movimiento político fuerte donde sustentaba su proyecto. Era tan importante ese movimiento político, que cuando se cambió la estrategia de aproximación al poder y se eligió la vía electoral, en menos de dos años, le sirvió para construir una herramienta competitiva para disputar una elección presidencial.

Por esto, estamos como estamos. Y en la construcción de herramientas que sustenten una estrategia de poder somos más parecidos a Fidel Pintos(1), que al Che Guevara. Decir que luchamos, que nos movilizamos, no reemplaza la respuesta necesaria a un par de preguntas: Ustedes quieren ser gobierno o parte de un gobierno popular?. Y si quieren…con qué política y estrategia se plantean conseguir ese objetivo ?

Nos falta lucha

El debate de cómo se enfrentaba al macrismo entre poner el acento en la movilización callejera o no haciendo olas y esperando la convocatoria electoral, se ha prolongado después de las PASO. Ahora discutimos cómo llegamos a diciembre y otra vez vuelven aparecer posiciones enfrentadas.

Los mismos que, con argumentaciones que fueron cambiando, nos dicen que lo mejor es no hacer olas en las calles, ahora nos convocan a la paz social, para que nada empañe el triunfo de los FF.

Está buena la lucha, no abandonar las calles. La movilización que hoy 15 de agosto se realizó en Buenos Aires y distintos lugares del país desde en arco afín de movimientos sociales fue excelente. Pero poner el eje en la lucha, no debería hacernos caer en el error que todos los problemas de nuestro pueblo se resuelven exclusivamente por la lucha, o que no estamos mejor “porque falta lucha”.
Cuando escucho decir que “falta lucha” se me avalanzan los recuerdos de principios de los 70 de los compas cantando una canción de Bruno Cambareri(2), de las que me acuerdo una estrofa:

“Son dieciseis,
son dieciseis años que llevo
combatiendo, resistiendo
traidores nuevos, por chantas viejos
¿será ese el trasvasamiento?”

La canción de Bruno hablaba del drama de la resistencia peronista que advertían que quienes ponían los presos, los torturados, los exilados, los muertos, para voltear gobiernos e impedir que se consolide la dominación de los gobiernos capitalistas, nunca eran los que capitalizaban las crisis políticas que generaban.

Ese drama se prolongó , con otras experiencias posteriores hasta nuestros días (recordemos el 2001). El pueblo argentino tiene records mundiales en luchas obreras, ha sido vanguardia en la construcción de organizaciones de desocupados y hoy es una referencia mundial por su movimiento de mujeres. Ha demostrado ser uno de los pueblos más combativos y rebeldes del continente. No nos falta lucha, nos falta unidad política detrás de una propuesta transformadora que capitalice la lucha popular.

Las culpas de los otros

El relato de Macri de que los males del país fueron producto de la herencia del gobierno anterior tuvo algunos índices de credibilidad. Pero su afirmación de que ahora los males del país son producto del gobierno que viene ya roza el ridículo.

Quienes hemos criticado a Macri por no asumir responsabilidades no tendríamos que hacer lo mismo cuando hablamos de nuestras limitaciones y nuestras ausencias.

Nuestro vacío de propuestas es la cosecha obvia del culto al espontaneísmo, de nuestras limitaciones organizativas y de nuestra ausencia de política y de estrategia. Pretender justificarnos criticando a quienes, con sus más y sus menos, han estado y van a estar presentes en el escenario electoral que concretará el despido de Macri, no parece serio.

Volver a repetir que no hay que hacerse ilusiones con el gobierno de los FF, ya resulta aburrido. Quien cree que el problema es que el pueblo volvió a ser engañado (ahora por FF) y que nuestra misión es desnudar la trampa, subestima al pueblo. Valorar al pueblo es creer que nuestra tarea es aportar a construir una alternativa transformadora y generar opciones de poder efectivo que permitan canalizar las broncas y las esperanzas populares, con una perspectiva revolucionaria.

Seguramente sea necesario para que nuestra izquierda popular se encolumne y se articule como una fuerza transformadora el surgimiento de un liderazgo popular, sea un dirigente o una fuerza politica. El liderazgo de alguien con la autoridad suficiente ante el pueblo, podrá obligarnos a despojarnos de nuestras pequeñas miserias y convencer a nuestros dirigentes de que es preferible ser cabos o sargentos de un ejército revolucionario, que comandantes de una pequeña patrulla.

Pero mientras tanto, tendríamos que hacer un esfuerzo por escucharnos, por comprendernos, por desterrar las descalificaciones entre nosotros y nosotras.

Mientras tanto, tendríamos que seguir valorando muy especialmente todo aquello que hacemos con otros compañeros y compañeras de nuestro espacio. Y permitirnos hacer solos exclusivamente lo que no hay ninguna posibilidad de hacer con otros.

Guillermo cieza
15/8/ 2019.

(1) Fidel Pintos fue un cómico argentino que alcanzo cierta popularidad en los años 60 y 70 con su participacion en programas radiales y televisivos, algunos muy recordados como operacion Ja Ja. Las intervenciones de Fidel Pinto estaban caracterizado por la “sanata”, que en lunfardo significa : “manera de hablar confusa, incomprensible, en la que se expone un argumento sin sentido ni ideas claras”. Pero el remate de sus actuaciones, que todos esperábamos, es que en algún momento Fidel se ponía una mano bajo el saco y amenazaba como si fuera a sacar un arma. El contexto de la época de crecimiento y prestigio de las organizaciones armadas, daba marco a la payasada que, como es de suponer, siempre terminaba en un amague.
2- Bruno Cambareri, fue militante de las Fuerzas Armadas Peronistas y murió en combate en junio de 1971 en ocasion de la operación de rescate de presas politicas de las FAP y las Fuerzas Armadas de Liberacion. Lo del tranvasamiento generacional aludía a una frase de Perón que era muy criticada en la organización.

Nuevas izquierdas, viejas fórmulas

Fernando Rosso

Revista Anfibia: http://revistaanfibia.com/ensayo/nuevas-izquierdas-viejas-formulas/

Hace treinta años se terminaba el siglo XX. En noviembre de 2019 se cumplirán tres décadas desde la caída del Muro de Berlín, aquel acontecimiento que según Eric Hobsbawn le dio turbulenta clausura a un siglo corto, más allá de la rutina del calendario gregoriano. A lo largo de este tiempo, se discutió profusamente en torno al “fracaso” de la izquierda clásica, con una interesada identificación entre estalinismo y marxismo, entre las aberraciones burocráticas y el socialismo; en suma, entre la revolución y la contrarrevolución. Con ese balance, se intentaron apuestas estratégicas de “izquierdas amplias”, autonomismos varios, progresismos multicolores, cambios del mundo sin toma del poder y arribos al poder sin cambiar el mundo. Todos tuvieron su hora de esplendor y su decadencia más o menos acelerada. Hoy las derechas emergentes irrumpen luego de un ciclo que implicó un retroceso de experimentos de nuevas izquierdas en varios países. Habría que debatir concretamente esas experiencias, pero también tomar en cuenta los fracasos del capitalismo globalizado que produjeron fenómenos no sólo a derecha, sino también a izquierda.

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Sobre la Ley Helms-Burton, la suspensión por 45 días de su título III y su “revisión”

Liliana Constante, Javier Echaide y Beatriz Rajland

O sea que no se trata sólo de que se suspende por 45 días la aplicación de lo contenido en ese título, en cuanto establece la autorización a nacionales estadounidenses a presentar ante tribunales de los Estados Unidos demandas contra todo extranjero que “trafique” con propiedades estadounidenses que fueron nacionalizadas en Cuba en la década de 1960, en un proceso legítimo, como reconoció la propia Corte Suprema de los Estados Unidos, llevado a cabo por el gobierno cubano con pleno apego a la ley nacional y al Derecho Internacional, sino que va más allá con la revisión. (Para tener en cuenta: La disposición contenida en el título III de la Ley Helms-Burton, desde su origen en 1996 era sistemáticamente suspendida por 6 meses y renovada su suspensión permanentemente).

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Desaceleración económica en la región latinoamericana y caribeña

Julio Gambina

Sin embargo, la recuperación ha llegado a su fin, las perspectivas no son buenas para el 2019/20 y la Reserva Federal retoma la antigua tendencia a la baja de la tasa, en convergencia con lo que ocurre en Europa o Japón. Es un síntoma del pobre desempeño del capitalismo en este tiempo, corroborado con la información difundida por los organismos internacionales.

El resultado de la política financiera estadounidense, baja de tasas de interés, promueve una valorización del dólar y el agravamiento de las estructurales dificultades del balance externo de la potencia hegemónica del sistema mundial. A EEUU le cuesta más exportar. Es una situación que se exacerba en el marco de la guerra comercial con China.

Así, se agrega volatilidad al sistema financiero mundial, y afecta a todas las economías nacionales asociadas a los destinos económicos e ideológicos de EEUU. En este sentido, desde Washington se transfieren los problemas aún a sus mejores socios ideológicos y políticos.

Vale la pena considerar lo analizada desde la Comisión Económica para América Latina, la CEPAL: “A diferencia de años anteriores, en 2019 la desaceleración será generalizada y afectará a 21 de los 33 países de América Latina y el Caribe. En promedio, se espera que América del Sur crezca 0,2%, América Central 2,9% y el Caribe 2,1%.”[1]

Por su parte, el FMI en su Informe preliminar de la economía mundial, señala que la perspectiva de crecimiento para la región latinoamericana y caribeña será de 0,6%.[2]

Señala CEPAL que 21 de 33 países de América Latina y el Caribe están en procesos de desaceleración, agravado para América Latina, donde 17 desaceleran sobre 20 países.

Destaca el Informe de la CEPAL que: “La República Dominicana y Bolivia (Estado Plurinacional de) son las economías que en el primer trimestre registraron el mayor crecimiento de la región (5,7% y alrededor del 4,0%, respectivamente), seguidas por Panamá (3,1%), Guatemala (3,0%) y Colombia (2,8%). Cinco economías se contrajeron (Argentina, Nicaragua, Paraguay, Uruguay y Venezuela (República Bolivariana de)), la del Brasil se desaceleró (0,46%) y las demás economías crecieron a una tasa de entre el 0,6% y el 2,6%.”[3]

Los pronósticos para el 2019 son variados y señalan un 4% para Bolivia, 1% para México, 0,8% para Brasil, Uruguay 0,3% y -1,8% para la Argentina; con 0,2% para Sudamérica y como dijimos 0.5 para toda la región.[4]

Impacto social regresivo

El Informe de la CEPAL resalta el incremento de la inflación para toda la región y un impacto negativo en el empleo y por ende en los ingresos y el consumo popular, aumentando la brecha de ingresos entre hombres y mujeres.

Destacan que: “Comparando el primer trimestre de 2019 con el mismo período del año anterior, la informalidad laboral aumentó en siete de diez países con información disponible (Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Perú, Uruguay), mientras que solo disminuyó en la República Dominicana y se mantuvo estable (variación hasta un décimo punto porcentual) en Colombia y México. En la mediana de esos países, en el primer trimestre de 2019 el aumento de la tasa de informalidad fue de 0,35 puntos porcentuales.”

Agrega que: se está observando el “…surgimiento de una nueva informalidad en ocupaciones generalmente intermediadas a través de plataformas digitales que no están adecuadamente reguladas. Este se debe, en parte, a que no está claramente establecido si se trata de trabajo dependiente o independiente (CEPAL/OIT, 2019). Si bien todavía es limitada la magnitud de este tipo de trabajo (sobre todo como empleo principal), se trata de una tendencia emergente que plantea importantes desafíos para la regulación laboral y social.”[5]

Como hemos sostenido en variadas ocasiones, son manifestaciones de las modificaciones en la relación capital-trabajo, más allá de los límites en avances jurídicos de reaccionarias reformas que demanda el capital más concentrado, y que sustentan las plataformas políticas de la derecha en el mundo.

Manifiesta el Informe que: “…cabe recordar que la tasa de desocupación urbana abierta del 9,3% que se registró en 2017 y 2018 —y en torno de la cual probablemente se ubique también en el promedio de 2019— es la más elevada desde 2005, por lo que esta estabilidad en sí no supone una buena situación en el mercado laboral.”[6]

Resaltamos los datos relativos al empleo y la situación irregular de las contrataciones, porque expresan claramente la ofensiva del capital contra el trabajo en tiempos de pobre crecimiento económico.

La política económica

Resulta inadecuada la lectura sobre el qué hacer en la región, con un discurso de estímulo a una salida liberal para recuperar niveles de actividad económica.

Solo pueden avanzar con ese diagnóstico por los consensos electorales e ideológicos que construyeron en estos tiempos, que se suman al desprestigio del intento crítico de años anteriores, enfatizando la demonización del ejemplo venezolano. Sobre Venezuela, no se considera la presión externa ni las sanciones expropiatorias desde las potencias imperialistas, sin esconder, claro está, las propias dificultades internas de la lógica política y económica en este país.

La orientación liberal del acuerdo del Mercosur con la Unión Europea o el que se conversa con EEUU no resultan adecuados para resolver los problemas de nuestras economías, mucho menos si se piensan en términos de resolver las necesidades socioeconómicas de la mayoría empobrecida.

Queda clara que esa es la estrategia del gran capital transnacional que busca la liberalización, con condiciones de competitividad que asegure una adecuada tasa de ganancia.

Los análisis de los organismos internacionales son contundentes en que lo que acontece y la mirada hegemónica no resuelve una perspectiva de satisfacción de necesidades, lo que demanda conformar una estrategia de crítica y de instrumentación de otro rumbo político e ideológico para modificar la ecuación de beneficiarios y perjudicados.

Buenos Aires, 3 de agosto de 2019

[1] CEPAL. Desaceleración económica se mantiene y el PIB de la región crecerá a 0,5% en 2019. Comunicado de prensa, en: https://www.cepal.org/es/comunicados/desaceleracion-economica-se-mantiene-pib-la-region-crecera-05-2019

[2] FMI. Informe preliminar de la Economía Mundial, en: https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2019/07/18/WEOupdateJuly2019

[3] CEPAL, página 56 del Informe, en: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/44674/20/S1900414_es.pdf

[4] Página 99

[5] Página 70

[6] Página 74

Derrotar a Macri, construir una alternativa política emancipatoria

Varios

Las elecciones de este año se desarrollan en un marco de fuerte deterioro social y económico de la vida de las clases populares. En el contexto de una recesión económica significativa y de una inflación persistente, se deterioran los ingresos populares a la vez que crecen los despidos y las suspensiones laborales. La crisis económica impacta fuertemente en el trabajo asalariado y también en el trabajo reproductivo que no percibe remuneración y se realiza en su mayoría por los cuerpos feminizados y racializados.

Durante los últimos cuatro años hemos visto movilizaciones sociales contra el ajuste del gobierno, que han ralentizado la ofensiva neoliberal pero sin alcanzar victorias sociales significativas. En este contexto, las próximas elecciones se transforman en un momento clave de la definición de las relaciones de fuerza a nivel social. El carácter de estas elecciones se explica también por la situación regional y global: la posible estabilización de un régimen político autoritario en Brasil, las tentativas golpistas en Venezuela, el giro derechista en toda la región respaldado por el imperialismo norteamericano y el contexto internacional de ofensiva capitalista y endurecimiento autoritario.

El macrismo tiene como proyecto el disciplinamiento duradero de la sociedad a las necesidades de un capitalismo neoliberal agresivo. Atraer inversiones bajando salarios, flexibilizando las condiciones de contratación y desactivando conquistas históricas de la clase trabajadora argentina para mejorar las condiciones de explotación de la fuerza de trabajo. Luego de cuatro años de ajuste, una revalidación electoral de este proyecto sería un duro golpe para las clases populares y una derrota desmoralizante para quienes han resistido a sus políticas. Un triunfo de Macri significa la relegitimación de la ofensiva capitalista y una nueva oportunidad para construir una mayoría social alrededor de un programa reaccionario de reformas estructurales neoliberales.

Como sabemos, quien disputa mano a mano con el gobierno de Macri en el terreno electoral es el peronismo reorganizado en torno a la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Detrás de una figura de confianza para el capital financiero internacional y las clases dominantes, como es Alberto Fernández, se desarrolla una reunificación del PJ con fuertes rasgos conservadores. La presencia en su bloque político-social de movimientos sociales, de una parte importante del movimiento obrero y de sectores de izquierda no implica equilibrar la balanza a su interior en un sentido progresivo. Sin embargo, la mayor parte de las clases populares perciben a la candidatura del peronismo como el único recurso electoral para atenuar la embestida neoliberal.

No podemos soslayar que en este proceso político las clases populares carecemos de una alternativa política emancipatoria. Esto marca la tarea estratégica del ciclo que se abre. Es necesario construir una izquierda alternativa, anticapitalista, feminista, ecosocialista y latinoamericanista, que ponga el centro de su actividad en la lucha de clases y la movilización social contra el ajuste, que aspire a una política de masas y se proponga construir marcos unitarios sobre bases no sectarias.

En este difícil contexto, creemos importante pronunciarnos ante la actual coyuntura electoral. Consideramos necesario intervenir por todos los medios posiblesdesplegando una campaña militante “anti-Macri” y convocar a un voto “defensivo” contra la derecha que evite una reelección del oficialismo (más allá de los matices tácticos sobre si es necesario votar al cuerpo presidencial de F-F en el balotaje, en la primera vuelta o desde las PASO). Junto a ello, considerando los rasgos conservadores de las alternativas predominantes, valoramos necesario garantizar la presencia parlamentaria de la izquierda, lo que se expresa en nuestro apoyo a las listas del FIT-U, sobre todo a nivel legislativo. Tenemos diferencias tácticas, estratégicas y metodológicas con las organizaciones del FIT-U, pero sabemos que sus legisladores estarán en las luchas y se opondrán a las reformas estructurales por las que van a presionar las clases dominantes y el FMI, gobierne quien gobierne.

Sea cual sea el resultado electoral de este año, el centro de la actividad militante debe estar en la movilización social contra la ofensiva capitalista y en la construcción deuna alternativa política popular. Estos son los recursos efectivos para revertir el espiral de retrocesos sociales y para empezar a alumbrar la emergencia de una nueva imaginación emancipatoria entre las clases populares.

Buenos Aires, 3 de agosto de 2019

Primeras Firmas:
Mabel Thwaites Rey. Doctora en Derecho Político, Profesora Titular en la UBA.
Aldo Casas, Revista Herramienta.

Ezequiel Adamovsky. Doctor en Historia, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

Beatriz Rajland, profesora de Teoría del Estado de la Universidad de Buenos, ATTAC, militante de la Corriente Política de Izquierda (CPI)

Miguel Mazzeo, Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires y profesor de la UBA y la UNLA.

José Rigane, dirigente sindical Mar del Plata

Nora Ciapponi, militante socialista

Julio Gambina, militante de la Corriente Política de Izquierda (CPI)

Martín Mosquera, Docente UBA, militante de Democracia Socialista.

Pablo de Marinis, UBA/CONICET

Kike Ferrari, escritor.

Daniel Campione, Profesor universitario (UBA y UNLP)

Omar Acha, Doctor en Historia por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Francia)

Carmen Marisol Cirano, Movimiento Territorial Liberación, MTL.

Alfredo Grande, psiquiatra, psicoanalista, director teatral, redactor en la agencia de noticias “Pelota de Trapo”.

Luciana Ghiotto, Doctora en Ciencias Sociales (UBA), CLACSO, miembro de la Confluencia Fuera OMC, militante movimiento contra la globalización capitalista

Carlos Oroz, Asociación Gremial Docentes (AGD)- Carlos Pellegrini

Néstor Di Milia, Asociación Gremial Docentes (AGD)-CNBA

Julio Bulacio, Asociación Gremial Docentes (AGD)- Carlos Pellegrini

Mabel Bellucci, Magíster de Especialización en Estudios de la Mujer por la Universidad de Buenos Aires. Activista feminista queer

Gabriela Mitidieri, Historiadora (UBA), activista feminista, militante de Quimeras/Democracia Socialista.

Adrián Piva, Doctor en Ciencias Sociales, profesor de la Universidad Nacional de Quilmes, militante de Democracia Socialista.

Manuel Gutiérrez, ADEMyS, militante de la Corriente Política de Izquierda (CPI)

Melina Alexia Varnavoglou, escritora y feminista, militante de Democracia Socialista

Octavio Colombo, Doctor de la Facultad de Filosofía y Letras, profesor de Historia en la UBA

Jorge Sanmartino, Docente de la UBA.

Agustín Santella, UBA/CONICET

Sergio Zeta, Revista Contrahegemonía.

Guido Galafassi, UNQ y CONICET

María Carla Rodriguez, Movimiento de Ocupantes e Inquilinos, MOI.

Susana Colli, Docente, ADEMyS.

Cecilia Piérola, Filósofa, docente de la UBA, integrante de AGD- CBC-UBA, militante de Democracia Socialista

Facundo Nahuel Martín, Doctor en Filosofía, Profesor en la UBA, militante de Democracia Socialista

Carlos “Charly” Fernández, militante territorial

Adriana Fernanda Pinzón, Secretaria adjunta ATE INAES

Clara Noceti, Médica. Activista Feminista . Quimeras / Democracia Socialista y Red de profesionales de la salud por el derecho a decidir

Martina I. García, Doctora en Cs. Antropológicas, UBA-UNLu

Luciano Cornelli, Delegado ATE Promoción Social

Andrés Carminati, Doctor en Historia, Docente UNR y militante de Organización Revolucionaria Guevaristas

Michelle Torre, Médica cardióloga, integrante de la comisión directiva de CICOP del Hospital Posadas

Gino Straforini, Propuesta TATU

Mariel Payo Esper, Docente universitaria en UNLP y UNA, y militante Organización Revolucionaria Guevaristas

Ana Fleitas, Movimiento Territorial Liberación, MTL

Gabriel Martinez, dirigente de la FeTERA

Guillermo Diaz, Uom Villa Constitución

Eduardo Shmidt, FISyP y militante de la Corriente Política de Izquierda (CPI)

Lao Silva, integrante de la La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Andrés Felipe Pabon, Docente del Instituto Alfredo L. Palacios y militante de Organización Revolucionaria Guevaristas

José Luis Ronconi, dirigente sindical Chubut.

Diego Pérez Roig, Observatorio Petrolero Sur, Universidad de Quilmes.

Eduardo Weisz, Dr. en Ciencias Sociales (UBA/EHESS) y profesor en FSoc-UBA

Ximena Gómez, militante de “ATE desde Abajo”

Elsa Celestino, Mesa Coordinadora nacional de organizaciones de Jubilados y Pensionados

Germán Bernasconi, docente universitario FTS-UNLP

Ignacio Saffarano, delegado de la comisión interna de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires.

Juan Mattio, integrante de revista Sonámbula y de Interferencia-Cultura y Revolución.

Pedro Perucca, integrante de la Revista Herramienta.

Vanessa Dourado, escritora y feminista.

Ludmila Scheinkman, Doctora en Historia, Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género, FFyL-UBA/CONICET

Leandro del Greco, UOM Villa Constitución

Carlos Perusini, referente del MTL de Santa Fe.

Néstor Jeifetz, Movimiento de Ocupantes e Inquilinos.

Gabriel Mellibosky, Delegado Facultad de Psicología UNC, ATE

María Elena Saludas, activista movimientos anti globalización capitalista

Liliana Costante, abogada y militante movimiento contra la globalización capitalista

Javier Echaide, docente universitario y militante movimiento contra la globalización capitalista

Fernando Petronio, activista territorial Rosario

Enrique Elorza, docente universitario

Irene Antinori, Periodista

Pamela Herrero, feminista, militante Democracia Socialista

Hilda Abad, Militante de la CTA ,Feminista. Corriente Comunista Watu de Bahía Blanca

Jose Lualdi, Militante de la CTA, Corriente Comunista Watu de Bahía Blanca

Victoria Morales, militante estudiantil, Corriente Comunista Watu de Bahía Blanca

Roberto Jarque, Corriente Comunista Watu de Bahía Blanca

Emiliano Randazzo, militante de la comunicación popular, Corriente Comunista Watu de Bahía Blanca

Nicolás Navós, Geógrafo UBA, militante de Democracia Socialista

Selva Lamtzev, dirigente Feminista y de la CTA, Corriente Comunista Watu de Bahía Blanca

Toribio Torcuato Navarro, Mesa Coordinadora de Jubilados y Pensionados de la R. A. filial Chaco

Mercedes González, Abogada de Pueblos Indígenas, Cátedra de Estudios Americanistas UBA

Vernal Freitas, Escritor y Dibujante.

Gabriel Cena, comunicador popular.

Paula Lo Cane. Profesora de Filosofía. Especialista en ESI. Integrante de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Ester Kandel, especialista en estudios sobre mujer y trabajo, IEF

Raúl Perea, Revista Herramienta

Viviana Norman, Socióloga feminista. IIGG-UBA

Silvia C. Vázquez. Psicoanalista

Leonardo Samar, estudiante UBA.

Leonardo Cauzillo, especialista en imagen y sonido

Gabriela Roffinelli, investigadora Fisy

Natacha Scherbovsky

Siguen las firmas…