Deuda Externa, Soberanía y Economía Política

Por Enrique Elorza. Coordinador del Centro de Pensamiento Crítico Pedro Paz y Director de la Especialización en Estudios Socioeconómicos Latinoamericanos. Universidad nacional de San Luis.
29 de diciembre 2019

El origen, composición y plazos de vencimiento de capital e intereses de la actual deuda tiene sus particularidades. Solo basta mencionar que la Argentina nunca en su historia se endeudó en tan poco tiempo y de la magnitud que lo hizo. En los últimos 4 años la relación deuda externa con el producto interno bruto (riqueza generada en un año en el país) pasó de 53% en el año 2015 al el 98 % para el 2019.
Algunas particularidades de la historia reciente. En el año 2017 se colocó un bono a 100 años por US$2750 millones, devolviéndose el capital en los primeros 15 años, pagando intereses por 75 años. En suma se tendrá que devolver 7 veces el valor original. Tal decisión gubernamental lleva la firma del Ministro Luis Caputo de aquel momento.
Con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se firmó un acuerdo mediante el cual, de manera exprés se otorgó a la Argentina, un préstamo en el año 2018 por US$56.300 millones, habiéndose desembozado en un solo año US$44.300 millones.
Las discusiones sobre si está bien o mal endeudarse suele ser una discusión muy apegada al mundo técnico de especialistas, analistas financieros. Ámbitos estos en los cuales se hacen análisis específicos, estudios de costo y beneficio, ponderando diferentes variables macro y microeconómicas, que suelen aconsejar o no, tomar deuda de tal o cual modo. También forman parte de estas discusiones y análisis quienes gobiernan y diseñan las políticas a seguir.
El tema no es un fenómeno nuevo, es parte de la historia de nuestro país. Basta remitirnos al año 1824 con el préstamo de la Baring Brothers en adelante. En el caso de Argentina, más allá de la experiencia de otros países, el endeudamiento siempre estuvo asociado con la pérdida de soberanía y la dependencia hacia otros países. Es decir, no poder fijar políticas que sean útiles a quienes habitan el territorio nacional. Un antecedente que vale la pena tenerlo en cuenta. En el año 1982 Alejandro Olmos denunció la “ilegitimidad de la deuda externa” y el juez Federal Jorge Ballestero dictaminó que la “deuda externa argentina contraída entre 1976 y 1982 fue producto de mecanismos irregulares «. El tema quedó ahí.
Más allá de las diferentes teorías que prevalecen en la materia, como así también de las distintas posturas políticas al respecto, no cabe duda que la deuda actual, tal como fue concebida es impagable. Con el agravante de que quienes posibilitaron y habilitaron los créditos no podían ignorar de tal limitación. Pasa que quienes “prestan”, lo que verdaderamente les interesa es vender su mercancía que es el dinero, el cómo recuperar los préstamos, es un tema que se resuelve en el tiempo de múltiples formas. La historia da cuenta de ello.
Por ejemplo, es imposible pensar que un Organismo Internacional como el Fondo Monetario Internacional (FMI), que cuenta con recursos, tecnología y profesionales de un gran conocimiento, egresados de los centros de estudios más importantes, no sean capaces de comprender tal limitación. El directorio y los técnicos del FMI no se equivocan. Aplican las políticas que son funcionales a sus objetivos. Con el agravante que para otorgarle el crédito a Argentina, el FMI tuvo que trasgredir las normativas
internas de dicha institución. Fue el país que tiene el mayor poder de veto en ese organismo, EE.UU, quien dio la aprobación, mediante la orden del Presidente Donald Trump.
Concluyo en estas líneas expresando que pagar la deuda externa significaría seguir viviendo en una sociedad con menos derechos, con indicadores sociales, económicos magros, con más exclusión social y precariedad laboral, entre otras consecuencias. Es decir, para pagar lo que se debe significaría destinar parte importante del presupuesto nacional y del conjunto de los presupuestos provinciales para el pago de los servicio de la deuda y del capital. Y por otra parte, el aparato productivo cada vez más reducido, se vería imposibilitado de generar los dólares para cancelar la deuda.

¿Qué hacer y cómo resolver este tema?

Es la sociedad mediante sus múltiples maneras de peticionar, expresarse, manifestarse y organizarse que se debe involucrar en este tema.
Argentina y su reciente endeudamiento es un buen ejercicio práctico, que nos debería dejar algunas enseñanzas. Pone en evidencia que la “economía” No es una “técnica”, tal como nuestras universidades la enseñan. Observar cómo actúa un Organismo Internacional como el FMI y cómo resuelve el problema, el Presidente de la mayor potencia del mundo, nos muestra que la economía tiene que ver con la política. Ellos, los banqueros, es decir el FMI, logran vender su mercancía, no en base a sus análisis macroeconómicos y microeconómico, ni utilizando técnicas de la econometría, sino mediante la política; y el gobierno norteamericano logra que un territorio más, muy importante dentro de la geopolítica mundial quede más dependiente y vulnerable.
Estos temas como otros, como es el caso del cambio climático, ponen en evidencia que las universidades en general, entre otras instituciones, no contribuyen mucho a la solución de los problemas de la sociedad. Esto suele ser así ya que la formación que brinda pone foco en el interés individual de las personas, en mejorar la rentabilidad de los mercados y en suponer que las personas son variables económicas. Asimismo la política profesionalizada, en la alternancia de gobierno, “saca fotocopia” de estas enseñanzas de la academia, y las va aplicando, no comprendiendo que la crisis civilizatoria que se está viviendo se encuentra a la vuelta de la esquina.

DE 2001 A 2019.

Vigencias de aquel 20 de diciembre.

Daniel Campione.

La revuelta del 19 y 20 de diciembre de 2001 fue la resultante del descontento frente a una década larga de políticas que llevaron al incremento de la pobreza y el desempleo y a la privatización generalizada de los bienes públicos, acompañado por el hartazgo hacia una dirigencia política, y en menor medida empresarial, periodística y hasta judicial, que aparecían como inescrupulosos beneficiarios del deterioro de las condiciones de vida y de trabajo de la mayoría de la población. Para entonces la economía argentina llevaba más de cuarenta meses de recesión y un ritmo creciente de destrucción de empleos. El gobierno había dispuesto incluso un recorte nominal de salarios y jubilaciones, mientras se confiscaban los depósitos bancarios. La suma de enormes disconformidades terminó corporizada en un estallido que depuso a un presidente y puso en situación de crisis a los cauces habituales del transcurrir social, político y cultural.

Un punto inicial para arribar a la comprensión de la rebelión argentina es que no se trató de un movimiento puramente espontáneo, de un estallido de un momento, que brotó de la nada para volver a hundirse en ella. La segunda mitad de la década del noventa fue un período signado por el aumento de la desocupación, la pérdida salarial, el consiguiente aumento de la pobreza, el empeoramiento de las condiciones de trabajo, el deterioro de los sistemas de salud y educación. Asimismo, y en medida creciente, por la gradual reorganización de los espacios sociales más variados, y una revalorización de la acción colectiva signada por la progresiva pérdida del miedo instaurado desde la dictadura. Al individuo aislado buscando su salvación, que se proponía desde el poder, le sucede la apuesta por el colectivo tratando de encontrar un camino común, tanto para enfrentar al poder en sus diversas facetas como para construir espacios de decisión propia, de productividad política y autonomía. Y emergieron grandes movilizaciones sobre el terreno arrasado que dejaban las políticas de privatizaciones y concentración del capital, como en Neuquén, Tartagal y Mosconi.

En el momento del estallido, los componentes de relativa espontaneidad pusieron de manifiesto lo que Gramsci llamaría elementos de dirección consciente, que anidaban en su interior. No hubo organización ostensible en el sentido tradicional de acción concertada y planificada, pero sí una presencia de los sectores dotados de organización previa y tuvo un peso la conciencia cimentada por las luchas anteriores. Se condensó cierta recomposición de las clases subalternas, junto con el progresivo hartazgo de la situación de empobrecimiento permanente que se sufría desde hace un cuarto de siglo, más la gradual disipación del opresivo clima ideológico que siguió al derrumbe del bloque del Este, y el ejemplo de otras protestas multitudinarias y en ocasiones triunfantes. Ese conjunto se puso en tensión para producir la marea humana que el 20 de diciembre no retrocedió frente a las balas policiales y sancionó en los hechos la salida del presidente de la Rúa.

Se inició un lapso de movilización permanente, de continua creación de nuevas formas de organización y expresión que convirtieron por un tiempo a Argentina en una especie de laboratorio social en movimiento. Lleno de experiencias innovadoras, y del rescate de otras viejas que volvieron al primer plano.

¡Qué se vayan todos! fue la consigna inmortalizada en las movilizaciones de entonces. Aunque tenía un vago contenido “antiestablishment” en general, el destinatario principal era la mal llamada “clase política”. Se atacaba también a los empresarios más ligados a la corrupción de los políticos, como los de empresas privatizadas, o a la especulación ruinosa para las capas medias (los bancos), junto con algunos medios de comunicación. Pero los políticos profesionales arrastraban el anatema principal. Sufrían marchas de repudio, cacerolazos, escraches, que indicaban la voluntad de librarse de una dirigencia que había perdido toda legitimidad, a la que se culpaba en conjunto por el calamitoso estado de cosas alcanzado. Un sector de la protesta privilegiaba el matiz “antipolítico”. Otro grupo, identificado con distintos partidos de izquierda, aplicaba un enfoque vanguardista, que privilegiaba elevar a la propia fuerza a un rol de dirección.

Entre esas puntas no logró avanzar con claridad un criterio horizontal y pluralista, pero al mismo tiempo con conciencia del compromiso político, que no soñara con “cambiar el mundo sin tomar el poder”, como circulaba en aquellos años, ni diera privilegio absoluto a “lo social” frente a “lo político”.So capa de buscar un máximo nivel de democracia y negar acatamiento a cualquier liderazgo preconstituido, la cuestión del poder terminaba preterida y los movimientos se replegaban sobre las realizaciones locales y la dinámica de la autoorganización

De todos modos el rasgo en común, y gran parte de su valor intrínseco, era lo creativo, el arribo de lo impensado, la aparición de una izquierda sin precedente directo en agrupaciones preexistentes. La intensa movilización de trabajadores desocupados hizo afirmar a Pierre Bourdieu que era un “milagro sociológico”. Un ámbito que en la tradición se identificaba con la desorganización y desmovilización, el de los desempleados, se convertía en fuente de pujantes organizaciones que convulsionaban el país entero.

Junto a la fuerza de los piquetes protagonizados por los desempleados, en una escala de menor masividad, las asambleas barriales ocuparon un lugar importante. Tuvieron el sello de la rebelión en los barrios, muchos de ellos considerados de “clase media”. La nota dominante fue el componente deliberativo, la intencionalidad orientada a una democracia de base. Nucleaba a generaciones diferentes, situaciones sociales diversas, culturas distintas. Esa heterogeneidad se agrupaba frente a la crisis e intentaba respuestas, no sólo hacia el propio sector social sino en dirección a los visualizados como más pobres. Los comedores populares, el apoyo a las acciones piqueteras, expresada en la consigna“piquete y cacerola la lucha es una sola”, los espacios de trueque de bienes y servicios, acompañaron a la mayoría de las asambleas. No había jerarquías preconstituidas, ni direcciones formales, ni mediaciones representativas. Se acercaban a la utopía de la democracia directa en estado puro. Diversas tendencias actuaban en su seno, en algunos casos en busca de hegemonizarlas, y el desgaste fue bastante rápido. Muchas comenzaron a languidecer pocos meses después de su creación. Su espíritu, sus modos de acción, tendrían en cambio una vigencia más prolongada.

También cabe destacar a las fábricas “recuperadas”, experiencias de autogestión nacidas como medida defensiva contra la amenaza del desempleo, pero proyectadas hacia experiencias de iniciativa y autoorganización que, siquiera en el plano simbólico, se oponían a la empresa capitalista. La “fábrica sin patrones” era un modelo que venía de antes pero tuvo un ciclo de lucha y avances en torno a 2001. En base a la solidaridad con esas empresas autogestionadas se tejió una vasta trama de emprendimientos. La confección “Brukman” y el hotal Bauen constituyeron ejemplos de núcleos en torno a los cuales se articuló una movilización entusiasta y variopinta.

El reflujo de los movimientos articulados en torno a la democracia directa y la acción callejera fue muy visible desde 2003. El gobierno de Néstor Kirchner tomó nota de las reivindicaciones que afloraban desde el conjunto de las clases subalternas, y realizó una inteligente política de retomar la dirección sobre la base de concesiones importantes. El “saneamiento” del Poder Judicial, la reivindicación de las Madres de Plaza de Mayo, la reapertura de los juicios por crímenes de la dictadura, la aceptación de los movimientos piqueteros como actor social legítimo, la ampliación de prestaciones sociales, fueron gestos que jugaron a favor de la reconstrucción de una legitimidad. Ello no implicó la vuelta al estadio anterior. Las organizaciones surgidas al calor del estallido continuaron su evolución, se sostuvieron, se diversificaron, constituyeron alianzas o se fusionaron. Nuevas identidades en formación siguieron su paso.

El inicio del siglo XXI en Argentina fortaleció una entonces incipiente tradición de horizontalidad, con amplio lugar para lo “espontáneo”. Basada en el pluralismo de opiniones y de organización y en una alta valoración de los mecanismos de toma de decisiones, más allá de las propuestas programáticas. También adquirieron fuerza los propósitos de enfrentar al capitalismo desde una perspectiva que objetara todas las opresiones, no sólo las de clase. La cuestión de género y la ambiental, entre otras, fueron tomando un protagonismo inédito. Hubo corrientes de pensamiento y acción que abrevaron en todo ese movimiento y avanzaron en la conformación de una izquierda independiente o “nueva nueva izquierda”. Con base en el espíritu de asamblea, el rechazo a las mediaciones institucionales y el énfasis en la autoorganización popular, se daba la disputa activa del espacio público con los aparatos orientados a la “institucionalización” y la cooptación. La encarnación más potente de la herencia de 2001, el movimiento piquetero, se convirtió en un actor permanente, con repercusión masiva y un crecimiento en el alcance y diversidad de sus organizaciones.

Las propuestas de construcción de una sociedad nueva se rearmaron desde su prefiguración en la sociedad existente. La apelación al colectivo se hizo más fuerte que la apuesta a una transformación orientada desde el estado. En algunos casos se propuso retomar la perspectiva revolucionaria y socialista del siglo XIX y XX, desde un abordaje crítico de puntos fundamentales de esa tradición, como la idea de partido de vanguardia. O el enriquecimiento de la perspectiva de clase más allá de los límites de la clase obrera tradicional. Los trabajadores precarios y los desocupados ingresaban de modo resonante en la reivindicación de su lugar como trabajadores y trabajadoras, mal que les pesara a las organizaciones sindicales predominantes y a los aparatos estatales involucrados en la administración de la relación capital/trabajo.

En los años sucesivos el avance del capitalismo en un sentido cada vez más destructivo y la ofensiva permanente sobre las condiciones de vida y de trabajo de las clases subalternas, hicieron día a día más imperiosa la alta valoración, no exenta de sentido crítico, de la experiencia de 2001. Se necesita la construcción de una memoria histórica fecunda sobre esos hechos, no sólo desde la mira del historiador sino desde el encuentro intergeneracional de la militancia que vivió los sucesos con la que hoy se desenvuelve en organizaciones que se fundaron en aquellos días o que encontraron nuevos cauces de acción y pensamiento al calor de esas luchas.

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Hoy nos encontramos frente a un nuevo rebrote de la política en las calles en diversos países de América Latina. Rechazo a políticas que promueven la concentración de la riqueza, la precarización del trabajo, la privatización de los bienes públicos. También rebelión contra todo un modo de entender la política como competencia y negociación entre elites reducidas, cada vez más alejadas de cualquier incidencia o control de la voluntad popular sobre sus decisiones. No hay que reducir estos hechos a reacciones frente a las políticas “neoliberales”, que lo son. Constituyen la impugnación a la asociación predatoria entre poder económico, político y cultural.

En el caso de Chile hay una recusación de la brutal mercantilización de todas las relaciones sociales y una clara demanda de terminar con la institucionalidad política y la regulación de derechos que contienen resabios del orden dictatorial de la época de Pinochet.

Hay resonancias del “que se vayan todos”, y de la virtual toma del espacio público, la irrupción de la “calle” contra el poder del “palacio”. La compatibilidad de la idea de “soberanía del pueblo” con niveles crecientes de desigualdad, es colocada en tela de juicio, mientras se recusa el bajo contenido democrático de las instituciones representativas en vigencia. La cuestión abierta es el potencial de organización popular, de coordinación entre instancias de base. Partidos políticos y grandes sindicatos no aparecen con protagonismo en estos movimientos. Hay mucho de “espontáneo” y desde el poder se los intenta domesticar tomando una parte de sus demandas y quitándole el componente de radicalidad democrática que éstas tienen. El escenario está abierto, pero más allá del incierto resultado final de la lucha en Ecuador, Colombia y Chile, ya puede decirse que América Latina ha vivido un momento nuevo, con una sacudida al poder existente a partir de unas clases subalternas lanzadas a una movilización creativa, persistente, con elevada vocación de enfrentar a la represión y al miedo.

En este tiempo de protestas contra el dominio desbocado del gran capital en varios países de América del Sur, cabe con más razón la reivindicación de la mejor herencia de 2001 en Argentina y su proyección hacia este presente de luchas y su integración a las mejores tradiciones combativas y anticapitalistas de nuestro país y del continente.

Macri termina su gobierno y empieza el de los Fernández

Por Julio C. Gambina

Macri se despidió de su gestión con un discurso en el que apenas mencionó el drama de la pobreza y la elevada inflación que golpea a millones de personas, cuyas vidas cotidianas se vieron afectadas de modo sustancial en el ciclo de gobierno.

Los datos son alarmantes en términos de pobreza, del 40% y para los menores con guarismos superiores al 50%, según estudios de la UCA, que no serán muy distintos de los que oportunamente informe el INDEC para este 2019.

El desempleo en crecimiento es resultado del cierre de empresas y suspensiones de la producción en una recesión que acumula dos años consecutivos y que completan 3 de los 4 años del gobierno de Macri.

No existe un solo dato favorable si se mide la situación socioeconómica de la mayoría de la población. Solo puede observarse mejora en una minoría selecta del núcleo de poder económico, que engordó ingresos y riqueza en este tiempo.

Con una lectura de realidad tendenciosa en su “balance de gestión” informó sobre su futuro en la oposición, que ratifica en la convocatoria a la movilización de sus votantes, al mismo tiempo que intenta condicionar la política exterior del próximo gobierno, especialmente en el reconocimiento al Golpe de Estado en Bolivia.

Termina su mandato con controles cambiarios, criticados y levantados al inicio de su gestión, evidenciando impotencia teórica y política en materia económica.

Los últimos dos meses, a contramano de toda retórica monetarista sustentada en su gobierno, la gestión se sostuvo en una fortísima emisión monetaria, aun cuando había suscrito con el FMI la meta de “cero emisiones”.

Financió su gestión con deuda, por unos 105.000 millones de dólares, incluso un bono que vencerá en 2117, fondos que sirvieron para remitir al exterior (vía fuga) unos 93.000 millones de dólares, evidenciando el carácter improductivo e impagable del endeudamiento público que soporta el conjunto de la sociedad.

Ante el cierre del mercado financiero acudió a la emisión, algo que criticó respecto de la herencia recibido al comienzo de su gobierno.

Lo real es que su objetivo no explícito fue logrado: remito a la gigantesca transferencia de recursos desde la mayoría social a una minoría en el poder, de capital local y externo.

Pero también, aun cuando no pudo doblegar al movimiento popular, avanzó en la flexibilización laboral, modificando regresivamente ciertos convenios colectivos, ejemplo de los petroleros patagónicos, sin perjuicio de los millones relegados por la carrera asimétrica entre salarios achicados y precios engordados.

Del mismo modo, sin poder hacer la reforma previsional imaginada, modificó a la baja la fórmula de cálculo para los haberes previsionales.

El ajuste fiscal explica la reducción del déficit público, del mismo modo que la recesión explica el superávit comercial.

Ambos datos son mostrados como logros en las cuentas macroeconómicas, cuando son expresión de la condición de vida miserable de buena parte de la sociedad de menores ingresos.

Hay Gabinete para el nuevo gobierno

Se anunciaron los responsables de las distintas áreas del Gobierno que presidirá desde el 10/12 próximo Alberto Fernández. Se develó, quizá, la única incógnita, el Ministro de Hacienda, que recayó en Martín Guzmán, egresado y docente de la Universidad Pública de la Argentina, con posgrado e investigación en EEUU, en dónde colabora con el Nobel de Economía del 2001, Joseph Stiglitz.

El debate previo se concentraba entre los economistas y sus destinos en el Gobierno próximo, quienes, además del mencionado se destaca entre los designados a Matías Kulfas en el Ministerio de Desarrollo Productivo; a Cecilia Todesca como Vice Jefa del Gabinete de Ministros; a Mercedes Marcó del Pont al frente de la AFIP; a Alejandro Vanoli en la ANSES y a Marcos Lavagna en el INDEC.

Todos ellos, incluido Guzmán son calificados como heterodoxos, por ende, alejados de la corriente principal que pobló los cargos del gobierno Macri, e incluso aquellos críticos por derecha a la gestión Macri que coparon con su presencia los principales medios de comunicación.

Parecía curioso, pero no alcanzaba con el apoyo mediático a la gestión gubernamental de Macri, sino que era necesario ir por más y por eso sobreabundaron los diagnósticos críticos por derecha, los que ahora insisten ideológicamente sobre el flamante gobierno con sus recetas de menos derechos sociales, laborales y previsionales, junto a propuestas de reformas estructurales reaccionarias, al estilo de las reformas laborales, previsionales y tributarias.

Otros economistas más amigables con los “mercados” y la ortodoxia no figuraron en los anuncios, lo que no quiere decir que no tendrán intervención en el gobierno, en funciones ejecutivas o de asesoramiento.

El nuevo Ministro de Hacienda sostuvo recientemente que “Restaurar la sostenibilidad de la deuda es una condición necesaria para la recuperación económica”, al tiempo que afirmó tautológicamente que “La recuperación económica es condición necesaria para restaurar la sostenibilidad de la deuda.”[1] Está clara la relación entre Deuda y Recuperación económica, convergente con lo anticipado por Alberto Fernández cuando señaló que primero hay que crecer para atender la deuda y que no se solicitarán los desembolsos restantes del FMI.

Guzmán sostiene en ese mismo documento que deben suspenderse los pagos por dos años, que hay que evitar el default a fin de año, ante la imposibilidad de cancelar intereses y renovar capital; y que la negociación con el FMI y los acreedores privados debe culminarse en marzo próximo, para que no hayan dudas que afecten a la ecuación macroeconómica.

En los anuncios del Gabinete, Fernández precisó que las conversaciones con el FMI hace semanas que se sustentan, lo que puede explicar la perentoriedad de los plazos imaginados por el nuevo Ministro de Hacienda, lo que en pocos días podrá verificarse.

Por su parte y oportunamente, Donald Trump informó la disposición de su gobierno y de sus funcionarios en el FMI para favorecer cualquier negociación. Claro que al mismo tiempo se anunció desde Washington el retorno de los aranceles a las exportaciones de acero y aluminio desde la Argentina y Brasil hacia EEUU, lo que complica, amplía y diversifica las negociaciones para una gestión que pretende salir rápido de la recesión y al mismo tiempo renegociar la deuda.

Habrá que ver cómo se desarrollan las negociaciones, de una deuda que es impagable y que no alcanza con suspender un par de años los pagos. La respuesta estará en la capacidad de satisfacer la demanda social de los acreedores internos de alimentación, educación, salud, etc. Estas demandas sociales compiten en recursos con los acreedores externos, ahora y dentro de los próximos dos años y siguientes, pero no hay que apurarse, tal como se sostuvo, el privilegio está la “política”, más que en la profesionalidad del Poder Ejecutivo. Claro que el poder económico reclamará no se posterguen sus intereses.

La idea de un pacto social se sostiene, sin precisiones del alcance y punto de partida del “acuerdo”, estrechamente asociado a la demanda de actualización inmediata de los ingresos populares: salarios, jubilaciones, planes sociales. Son propuestas que habrá que analizarlas en la dinámica de su funcionamiento, con las urgencias sociales presionando por inmediatas soluciones.

En las otras áreas de gobierno se designaron responsables con antecedentes en la gestión previa (2003-2015) y otros asociados a la composición política de la coalición triunfadora en las elecciones de octubre pasado. Una cuestión esencial serán las relaciones exteriores, a cargo de Felipe Solá, lo que supone también las relaciones económicas con el mundo en tiempos de guerra comercial desatada por EEUU, desaceleración económica agravada y, en definitiva, por dónde transitará la inserción internacional de la Argentina. El énfasis está en la búsqueda de divisas, por ende, de exportaciones, lo que supone la ratificación del modelo productivo asociado a las exportaciones, identificado con las expectativas al mencionar al designado en el área del agro.

Hay cambios en el gobierno y las expectativas son amplias y no esperarán

Argentina no mostró en estos días el cuadro de protestas generalizadas que se visibilizan en Chile o Colombia, antes en Ecuador o Haití, porque la expectativa estuvo centrada en el cambio de gobierno, algo que está a punto de suceder.

La gran incógnita remite a la conflictividad social y a la capacidad gubernamental de mostrar un sustancial cambio de rumbo en la política pública.

Preocupa la pobreza y el ingreso de los más empobrecidos, la mayoría de la sociedad.

Desde una lectura crítica está claro que el problema es el capitalismo y el próximo gobierno pretende resolver en ese marco las inmensas demandas sociales, lo que supone un gran desafío y un problema.

El momento del capitalismo mundial juega en contra, y ni hablar del clima político derivado de los gobiernos de los países en la región.

La política en la región presenta la dualidad de la derecha en los gobiernos y la presión popular movilizada por sus demandas en confrontación con el poder y la hegemonía económica.

En la Argentina existen expectativas a contramano de la lógica hegemónica del poder económico, y el interrogante apunta a conocer en los próximos días y semanas si las políticas públicas convergen con las demandas sociales.

No hay dudas que se inicia un nuevo tiempo para seguir pensando y actuando la potencialidad de una sociedad por la emancipación.

Buenos Aires, 6 de diciembre de 2019


[1] Martin Guzmán. Sovereign debt crises resolution: will this time be different? 12th UNCTAD Debt Management Conference United Nations, Geneva. November 19, 2019

Ignacio Martín-Baró desde la economía política.

 (No hay proceso de emancipación que trascienda cuando el pensamiento y la práctica del hombre nuevo están ausente)

Por Enrique Elorza[1]

8 de Noviembre 2019

En el homenaje a Ignacio Martín-Baró[2] que se está realizando en la Universidad Nacional de San Luis, por iniciativa de la Cátedra Psicología de la Liberación de la Facultad de Psicología, es oportuno   expresar desde estas líneas el vínculo que hay entre sus ideas y prácticas con la economía política. Vale mencionar que la época y lugar en que  Martín-Baró fue protagonista con sus ideas y prácticas sociales entre las décadas del 60 al 80 en el territorio latinoamericano,  la economía política se nutrió de múltiples aportes de otras disciplinas,  de diferentes prácticas políticas  que se expresaron bajo la denominación de la “teoría de la dependencia”, entre otras corrientes del pensamiento de época, “cruzándose” con realidades sociales, políticas y económicas,  que dieron lugar al surgimiento de otro movimiento, denominado, la teología de la liberación. Ambas corrientes atravesadas por las  causas de la explotación y desigualdad en el mundo. En simultáneo, y  a partir de la revolución cubana, la categoría de hombre[3] nuevo adquiere una dimensión específica en conexión temporal  con la teología de la liberación, contribuyendo  a repensar en una economía política diferente. Es una época en que se constituyeron múltiples frentes, movimientos, gobiernos identificados bajo la consigna de la  “liberación nacional”, en referencia a la opresión del imperialismo norteamericano y sus monopolios.

  1. Acerca del recorrido que haremos en estas líneas

 Interesa poner en diálogo el ideario y práctica de vida de Martín-Baró, al ubicarlo como seguidor e impulsor de la teología de la liberación, abrazando a la  psicología social latinoamericana, su compromiso con la situación social, que nosotros la vinculamos  con la economía política en la transición[4]. Para ello se aludirá a los nexos, entre la teología  de la liberación, la teoría de la dependencia y el lugar que le cupo a la economía política en el clima  de época de aquellos años. Nexos productos de prácticas en territorios próximos o yuxtapuestos con realidades comunes.  También para repensar la vigencia de la categoría del hombre nuevo en las iniciativas de emancipación.

El título de estas líneas pretende  poner en tensión la categoría economía política. Esto es así ya que,  a partir  de  la universalización del sistema capitalista mundial, desde la academia, centros de formación, difusión y de poder,  se “institucionalizó” un cambio en  el nombre de la disciplina que fue algo más que simbólico, dejando de lado la impronta dada por los clásicos, como es el caso de Adam Smith o el propio  Carlos Marx. De esta manera la economía política queda  reducida con el nombre “economía” ocultando su origen social, político y filosófico  para ser estudiada y aplicada a través de la política económica, como una “técnica”. El objeto de estudio de la economía política básicamente comienza a centrarse en  resolver los problemas inherentes a cómo  maximizar el lucro de las actividades económicas, poniendo especial interés en el  desarrollo del individualismo como parte del éxito en la sociedad, garantizando la propiedad privada, y la urgencia en ir construyendo en todos los procesos de trabajo mayores productividades para beneficio y usufructo individual, privado, sin pensar en  la productividad social para beneficio de la comunidad, para acercarse a la igualdad, con solidaridad y no con  explotación de la fuerza de trabajo. Posibilitando  avanzar en un proceso de mercantilización ascendente de la actividad humana, que hace que  la reproducción de la vida  deja de ser el centro de estudio y objeto de investigación. De este modo las “ciencias económicas” encapsulada como una técnica, deja el lugar de donde nunca se debió ir. Es de decir de las ciencias sociales. Las universidades públicas y privadas  en su mayoría son cultivadoras de esta visión sistémica de la economía, entre otras instituciones.

Con el avance del  desarrollo del sistema capitalista se impone el sentido común, que de apoco fue siendo colectivo, el cual busca que desde la “sociedad civil” se vaya  aceptando como natural que la organización de la vida cotidiana en la sociedad deba estar dada por el mercado, ámbito este en el cual, a través del  sistema de precios se “autorregulan” las necesidades de las personas, Polanyi (2007:118). La economía política al ser “capturada” por los intereses hegemónico de época en época, fue adscribiéndose a diferentes políticas, desde el liberalismo, neoliberalismo hasta el desarrollismo y neodesarrollismo,  pero bajo un denominador común, estos es la  maximización de la ganancia, libertad de mercado,  propiedad privada y el individualismo como condición de progreso. Es la visión del hombre económico.

El desarrollo del sistema capitalista y el impulso dado a la modernidad eurocéntrica, que termina colonizando  nuestro continente, llevó a América latina y el Caribe a un proceso muy temprano de exclusión y marginación social, de concentración de la riqueza,  desempleo, subempleo, pobreza consolidando sociedades de agudas asimetrías sociales, políticas y económicas. La riqueza de nuestro continente contribuyo a sangre y fuego  al crecimiento del mundo industrial. Fue un proceso de exterminio y saqueo. Es lo que denominara Cueva (1977:13) que el “hecho colonial” en América Latina  es la acumulación originaria en escala mundial, que significó un proceso de “desacumulación”,  condenando a la desigualdad a uno de los continentes más ricos del planeta.

  1. Teología de la liberación y teoría de la dependencia

En los años 60 la pobreza y exclusión social se hace inocultable. Siendo  producto de las políticas coloniales e imperialistas de los países centrales, industriales o desarrollados como se los suele identificar. Es muestra de lo que el desarrollo capitalista logro. Grandes asimetrías en los diferentes órdenes de la vida en gran parte del mundo, en particular en Latinoamérica y el Caribe. Dicho en otros términos, países centrales con usufructo de todos los adelantos tecnológicos de la modernidad con plena capacidad de dominio de los  recursos necesarios para consolidar una sociedad de consumo  para pocos, avanzando hacia la dominación de los países identificados como periféricos o subdesarrollados, según el lenguaje colonial, mediante la implementación de  grandes monopolios u oligopolios para el dominio de la producción, distribución, como así también para el desarrollo y control tecnológico y militar.

Es ante  esta matriz de dominación que se va construyendo un nuevo proceso de resistencia conformado de muy diversa formas y contenido, atravesando a la política, a las cuestiones  militares, también en lo económico, social y religioso. Es una época de grandes convulsiones sociales en todo el mundo, desde Vietnam a Latinoamérica. La teología de la liberación y la teoría de la dependencia, se la debe analizar a nuestro entender desde esta perspectiva considerando el contexto de la época. Son respuesta desde la práctica y de  la observación de una situación social apremiante para las mayorías populares.

**Quienes se adscribieron  y dieron vida a  la teología de la liberación de aquellos años, en consonancia  con múltiples manifestaciones y movimientos de liberación nacionales, fue en  rechazo y oposición a una política imperial de dominación y exclusión. Es a partir de la finalización de la segunda guerra mundial que van germinando una nueva practica desde la teología,  consolidándose luego del  Concilio Vaticano  Segundo en los años 60. La teología de la liberación es un gran movimiento de praxis en procura de  estar y  acompañar a los pobres, la búsqueda de organizarse dentro de comunidades de base, promoviendo la liberación política, social y económico. Se trata de un movimiento que lucha, haciéndolo de múltiples maneras, con  diferentes pertenencias políticas y de lucha  para la eliminación de la “explotación y desigualdad en el mundo”. Al decir del Sacerdote Rodríguez la teología de la liberación surge en respuesta a la situación en la que vive gran parte en Latinoamérica”[5]. Rubén Dri[6] señala que a mediados de los 60 era un “hervidero de movimientos sociales, políticos, guerrilleros”, en respuesta a la dominación capitalista. Destaca que la teología de la liberación surge en los barrios, en la práctica, a lo que luego se va agregando diferentes desarrollos teóricos. Es un proceso de reformulación del cristianismo en función de los procesos políticos y sociales.   Hay múltiples experiencias y referentes en toda Latinoamérica en que estuvo presente este movimiento.  Ignacio Martín-Baró[7] fue parte de este movimiento desde Centro América y El Salvador,  también en  Nicaragua con los hermanos  Ernesto y Fernando Cardenal,  en Brasil con  Hélder  Câmara, o en Colombia con Camilo Torres[8], en Argentina, Mugica, Angelelli, también  identificados como curas del tercer mundo,  entre otros casi imposible de enumerar.

**La teoría de la dependencia puede ser ubicada como un movimiento de intelectuales y políticos que confrontan con las ideas vigentes de esa época. Por aquel entonces prevalecían las ideas plasmadas en diferentes políticas en el orden mundial y nacional, en que se asociaba al crecimiento económico con el desarrollo de las sociedades. Las ideas prevalecientes  no dejaban  ver, de manera intencional, que el desarrollo o crecimiento económico de las naciones más ricas eran parte de la causa del subdesarrollo y dependencia de los países periféricos latinoamericanos. La teoría económica no reparaba en estos temas, correspondían a otros campos disciplinares. Así se lo expresaba.

Contemporáneamente con el surgimiento de la teología de la liberación,  se fue construyendo una corriente de pensamiento teórico y  político, ubicados dentro del  marxismo, entre otros: Theotonio dos Santos (2002), Vaina Bambirra (1974), Ruy Mauro Marini (2007) y Agustín Cueva (1977), quienes  logran dar una explicación y comprensión de los problemas del desarrollo, subdesarrollo y la dependencia que generan los países centrales hacia los países periféricos.  Hacen  hincapié estos autores con sus particularidades, señalando que  el sistema capitalista, al menos una de las condiciones de su existencia, como sistema mundial de producción, es la  necesidad de  la existencia,  y de allí las políticas desde los países centrales,  para consolidar el subdesarrollo y la dependencia.  Martín-Baró (2006:7), señala que la teoría de la dependencia es “un esfuerzo original de la sociología latinoamericana“. Al mismo tiempo surgen otros intelectuales que  observan y llaman la atención a los  fenómenos antes aludidos, pero sin cuestionar la lógica y la  vigencia del sistema capitalista en sí. Esta es la postura que asumen una corriente de intelectuales, que no están dentro de la corriente de pensamiento de la teoría de la dependencia, y que tiene también un protagonismo destacado, tal es el caso de  Prebisch en el seno de la   Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL),  Fernando Henrique Cardoso, José Serra,  y  Celso Furtado, en Brasil o en Argentina, Aldo Ferrer.

Los nexos entre la teología de la liberación y la teoría de la dependencia son muchos. Sin embargo nos interesa trae aquí  dos cuestiones. El movimiento político de época y el protagonismo de las ciencias sociales. En cuanto a lo primero cabe destacar que fue una época de gran avance en nuestro continente de gobiernos populares con características diversas, de desarrollo de una conciencia política latinoamericana que contribuyo a pensar en la descolonización con sus particularidades  de cada caso. Fue un movimiento político que dio lugar a múltiples espacios de discusión y aprendizaje. Fueron prácticas de diferentes expresiones y con logros distintos, pero teniendo en común el hecho de buscar poner freno al avance imperialista y rescatar grados de autonomías. La teología de la liberación fluía y estaba de manera colectiva dentro de diferentes movimientos sociales, político y de liberación nacional, siendo el común denominador enfrentar la pobreza. Es una etapa que fue registrada por  la literatura, el arte, el cine y el boca a boca, logrando  enriquecerla,  dando lugar a que el protagonismo de ese colectivo que participaron en aquel entonces, al día de hoy, es tomado en muchos casos, como una referencia de época significativa, orientadora y ejemplificadora. En tanto que las universidades y la ciencia adquiero un singular protagonismo. Se abrieron espacios de estudios, de investigación y contacto con la comunidad en la búsqueda de una universidad abierta y al servicio de los pueblos. Fue un momento en que el desarrollo teórico y la praxis convergía en lograr un cambio. Los desarrollos teóricos de la teoría de la dependencia traspasaron y penetraron a otras disciplinas de las ciencias. Otro tanto fue con la teología de la liberación. Época en que la categoría del hombre nuevo fue tomando diferentes dimensiones a partir de la experiencia de la revolución cubana. Categoría  que ponía en tensión al pensamiento convencional de época y a la institucionalidad que estaba a sus alrededor, más aún ante la mera enunciación de una conjunción entre  cristianismo y marxismo.

Hoy mirando hacia aquel pasado cercano y que cada tanto se nos viene encima, se puede observar los nexos que dieron origen a aquellas prácticas y desarrollos teórico que estaban en la búsqueda de otra forma de organizar la sociedad. Desde la teología de la liberación y otras corrientes de pensamiento,  el acento estuvo puesto en el ser humano, la solidaridad y en encontrar respuesta desde la ´política para  salir de la pobreza, entre otros tantos propósitos de aquella gesta de prácticas y desarrollos teóricos. La teoría de la dependencia, entre otras corrientes del pensamiento de  aquellos años, logro rescatar a la economía política, incorporando en su objeto de estudio e investigación al conflicto social, la desigual como producto de la organización social, entre otros aspectos. Supo identificar las nuevas relaciones de dependencia y de explotación a la luz de un capitalismo moderno, a partir de lo desarrollado por Carlos Marx. El impulso dado de aquellos movimientos estaba puesto en una dirección en búsqueda de la igualdad, solidaridad, de una ciencia y educación al servicio del pueblo.

Concluyendo este  apartado, también hay que decir que con sus aciertos y limitaciones se generó un gran movimiento que se lo identificaba  como de  “liberación” que atravesó a toda la sociedad e institucionalidad de aquel entonces. Fue un gran sacudón a lo establecido. La teología de la liberación y la teoría de la dependencia,  pusieron en jaque, en articulación con los diferentes movimientos políticos y sociales, y en algunos casos de gobiernos, a gran parte de la sociedad acomodada y su superestructura. El poder hegemónico global, en alianza con los sectores nacionales privilegiados, ponen freno a los intentos de autonomía que se iba gestando en esos años, tales como Guatemala 1954, Cuba 1959, diferentes movimientos emancipatorios (Venezuela, 50/60) en Latinoamérica en la década del 60/70, Perú 1968 (Velazco Alvarado), Panamá 1968 (Torrijos), Bolivia 1970 (Torres), Chile 1973 (Allende), Argentina 1973 Nicaragua 1978/2007 (FSLN), entre otros casos.

La respuesta fue directa y sin ningún reparo. Se restablecieron las intervenciones militares. La militarización fue la respuesta del imperialismo en acuerdo explícito e implícito de  sectores locales y regionales. Golpes de estado, terrorismo de estado, muertos, desaparecidos, cárcel, exilio  y guerra civil (El salvador 70.000 muertes). En la lamentable lista de muertos, desaparecidos, exiliados y  encarcelados, centenares militaban la teoría de la dependencia y la teología de la liberación, entre ellos Pedro Paz que sufrió la cárcel, y   que lleva el nombre del Centro que desde mayo de 2017 nos cobija en un gran colectivo.

  1.  La Ciencia y la educación al servicio del interés hegemónico

Varios son  los aspectos a tener en cuenta al momento de realizar una reflexión en relación a este tema y su vínculo con lo expresado en los apartados anteriores. Es oportuno hacer explícito algunas cuestiones, que naturalmente son puestas para el debate y la reflexión. Recuperar una ciencia y educación que contribuya a una reproducción  de todas las especies con vida de este planeta, no es un tema ajeno a lo que estamos hoy haciendo. Es decir  un homenaje a Martin-Baró, a su entorno de época, a la confluencia de prácticas de aquel entonces,  lo que dejó   esas experiencias, y las cosas que quedaron en el camino. En tal sentido, parte de lo que no se puedo resolver en aquellos años, o no se lo tuvo en cuenta, hoy exige desde la universidad pública, entre otros ámbitos,  hacer el esfuerzo de contribuir a resolver cómo hacer para que la ciencia y la educación no esté al servicio del interés r hegemónico

Hoy producto de la contraofensiva del poder hegemónico en sus diferentes manifestaciones, que se dieron en la mayoría de los países de este continente a partir  de la década del 70 y los 80, múltiples fueron sus consecuencias y que al día de hoy están vigente y que se lo puede apreciar en el orden social, político, científico y educativo. En este homenaje a Marín-Baró es una ocasión para al menos titular algunos desafíos. En Argentina, y me animo a decir en muchos otros países, uno de los logros del golpe militar de 1976 y que muy poco se habla es que, con el devenir de la etapa de gobiernos constitucionales a partir de 1983, al sistema capitalista no se lo discutió más, ¿por qué será? No es un tema que se encuentra en las prioridades pública, privada, de ONGs, ni forma parte de un tema de interés de la mayoría de los partidos político con representaciones parlamentarias en sus diferentes niveles. Un segundo aspecto es que aún en la alternancia constitucional en nuestro país, no hay coincidencia en la formulación y aplicación de un modelo productivo social que vaya al fondo, en temas como la pobreza, o la de una perspectiva próxima a un Buen Vivir. Pareciera ser que la profesionalización de la política, heredada, cultivada y practicada desde los años 1976 hasta el presente, aún no pone el ojo en los límites del sistema capitalista.

Expuesto el tema de esta manera interesa traer parte del pensamiento liberador de  Martín-Baró en relación a los problemas de la economía política y de las ciencias sociales, que en parte hoy, están representadas en este simposio-conversatorio que estamos compartimos varias de las disciplinas que la conforman. Interesa en este momento hacer explícito un problema que es bien básico y obvio, pero el sentido común que hoy nos domina, logran “demostrar” todo lo contrario. La economía política se la aprende, se la enseña y se la difunde desde un paradigma, en primer lugar, bajo la departamentalización de las ciencias para no comprender  al mundo. Esto implica la presencia de la  disociación disciplinaria que existe al momento de abordar un problema concreto de la realidad. Se actúa razonando desde las ciencias por separado ante un objeto de estudio o un problema por resolver. Así, la ideología queda en un lugar subalterno ante el convencimiento del pensamiento vigente, aceptado casi universalmente, de que el lucro es el ordenador de los problemas en la sociedad y que los problemas por abordar de la economía política pueden ser estudiados de manera independiente de lo social, político, militar y de la geopolítica de la dominación. En segundo lugar la prevalencia del pensamiento hegemónico de los países centrales,  obra como condicionante. Es la presencia casi institucionalizada del pensamiento hegemónico de los países centrales como ordenador de las ciencias. Esto ha llevado a incidir muy directamente sobre el contenido de la producción del conocimiento, pues pasan a ser textos de referencia en nuestras universidades con su incidencia inevitable en los programas de estudio de grado y posgrado. Y en tercer término cabe señalar a los  actores situados en la economía política, nos estamos refiriendo a la formación profesional, que en general resulta de la academia. Se trata de una formación como actores no situados en el proceso de producción, distribución y consumo. En general la formación está orientada a concebir un profesional ajeno, en su pensamiento y acción, al mundo que lo rodea al momento de su práctica social, en el sentido de no considerarse necesaria la reflexión sobre la complejidad de las fuerzas sociales, sus conflictos e intereses y del contexto en el que le toca actuar e intervenir. Más bien su formaciónes para sostener el sistema vigente como “lo natural”. Es una formación con mucha presencia de instrumentalismo con sentido utilitario, lo que comúnmente se denomina contar con la “caja de herramientas” para dar soluciones a los problemas. Formación esta que involucra también a  otras disciplinas.

En síntesis, se trata  de un  pensamiento acrítico-funcional al poder hegemónico que tiene una fuerte presencia en el campo de la educación pública, en la vida institucional y en la dirigencia en general. Aún hoy la vigencia del pensamiento neoliberal en los ámbitos en donde está presente el poder real sigue siendo un paradigma que es emulado, más allá de matices, de ciertos pronunciamientos que discuten algunos aspectos teóricos y cuestionan ciertos resultados de este paradigma.

Dicho esto y de manera sumaria es oportuno agregar el grado de complejidad en el cual se está hoy ante un nuevo estadio del desarrollo del sistema capitalista con sus extraordinario logros tecnológicos y mejora en la calidad de vida material, segmentada y acotada, y con consensos que periódicamente se van renovando para ir en ese rumbo. Complejidad que debe aunar nuevas reflexiones para encontrar respuesta desde la política para incidir en las transformaciones necesarias para un cambio de dirección. A la teología de la liberación, a la teoría de la dependencia hay que recrearlas, sin perder de vista aspectos fundacionales que hacen al núcleo en la construcción del hombre nuevo. Quisiera sintetizar parte de esta  “nueva complejidad, que se agrega a la dramática realidad social de aquellos años 60 ya mencionada, a partir de lo expresado por   Boron (2009: 30/31) al explicar hacia dónde va dirigida la crisis del capitalismo y por lo tanto de la humanidad, denominando el autor  a este fenómeno como  “crisis civilizatoria”, la cual tiene un alcance planetario,  y se la puede desglosar en  una crisis energética, climática, del agua y alimentaria. O en términos de Fernández Durán (2011:45) que alude a la quiebra de la reproducción social y la crisis de los cuidados, los grandes olvidados, en alusión al “conflicto creciente entre la lógica del capital y la lógica de vida”. Con lo cual el capitalismo global  con sus efectos, nos debe convocar desde este espacio a  expresar la necesidad de pensar y actuar en la búsqueda de otra organización social en la cual el ser humano sea parte de un sistema diferente, aunque aún no sepamos cómo será y cómo se construye.

4. De la teología de la liberación y teoría de la dependencia a las alternativas de hoy  y sus  desafíos.

Retomando lo expresado al final del apartado anterior, nos interesa focalizar la atención en dos cuestiones. Por una parte, mirar un poco en el presente  para ayudarnos a reflexionar y comprender, las ideas y prácticas de aquellas “liberadores” traídas a hoy, a partir de algunas experiencias en latinoamericana en búsqueda de otra organización social. De manera sumaria haremos referencia a algunas observaciones a partir de  un estudio[9] realizado entre los años 2011-2018 de los procesos de Bolivia, Cuba, Ecuador y Venezuela, señalando algunos puntos para discusión y profundización en los estudios de transición, como también de tres categorías de alta complejidad. Y por otra parte, abordar esta complejidad  volviendo a Martín-Baró (2006: 9) cuando hace explicito  algunos  puntos  que en nuestro análisis lo hacemos extensivo a la economía política, .para ponerlo en dialogo con los problemas y respuestas de ayer  pensando en el hoy.

  • Experiencias contemporáneas para reflexionar acerca de las “crisis en las alternativas” en Latinoamérica

**Ocho puntos para aproximarnos a algunas cuestiones en las transiciones, Elorza (2019:395)

Del estudios antes aludido referido a los países de Bolivia, Cuba, Ecuador y Venezuela, se titulan algunos temas propias de las crisis de las alternativas, las cuales nos interpelan para avanzar en el cómo avanzar para salir e ir hacia otro tipo de organización social

Las especificidades de las políticas de transición. Se trata de rescatar y aprender de las diferentes experiencias de época en épocas, que pueden tener rasgos comunes, pero la especificidad de cada proceso es relevante para su comprensión.

Las prácticas de las transiciones. La importanciaen identificar las  prácticas de cada experiencia para nutrirnos de todo lo que pasó y pasa en cada una de ellas. Es como una focalización en particular dentro del expuesto en el punto anterior. Son las semillas de otros procesos

Las regularidades inherentes a los avances y retrocesos de estas experiencias. Las regularidades tienen que ver con identificar cuáles han sido o son las acciones y reacciones, entre las partes antagónicas en cada caso, frente a las prácticas de políticas alternativas que se llevaron a cabo.

Los logros y fracasos como parte del legado de cada proceso. Lo significativo que es reparar y conocer de manera particular los logros y fracasos de cada experiencia. Son producto de una lucha de procesos por la resistencia a la dominación imperial que deja grandes enseñanzas.

Una conciencia colectiva que acompañe y se comprometa con las alternativas que se proponen.Se trata de entender de la importancia en la  construcción y el desarrollo de una conciencia colectiva para transformar la actual sociedad capitalista en un desarrollo alternativo al vigente. Esto es parte esencial en los procesos de transición. Sin embargo el desarrollo de la conciencia colectiva es un proceso complejo y que no admite un único camino.

El interés y accionar del poder hegemónico del capitalismo. Este tiene un dinamismo extraordinario. El poder en sus diferentes facetas ha buscado y logrado penetrar en el sentido común de la población, en diferentes direcciones, y hasta ahora, con mucho éxito. El objetivo de ese poder es mostrar a cada proceso de cambio como una derrota para la sociedad.

Salir del encapsulamiento de prácticas políticas funcionales al capitalismo. Es preciso repensar cómo salir del “encapsulamiento” en sus posturas primogénitas y partidarias de la política tradicional. Esto es lograr que en los movimientos populares que se expresan mediante diferentes representaciones partidarias, no queden presa de su matriz original.

No hay proceso de transición y emancipación que trascienda cuando el pensamiento y la práctica del hombre nuevo está ausente. Todas las acciones y prácticas en la búsqueda de salir del actual sistema serán insuficientes, si en las prácticas políticas de los procesos de transición no se vuelve a incorporar la concepción del hombre nuevo a la par del desarrollo material de la sociedad.

**Tres categorías de alta tensión y complejidad que fueron recorridas en el estudio mencionado y no cabe duda de su complejidad para comprender las alternativas. Dejamos algunos interrogantes:

–Transición y emancipación: cómo seguir construyéndola, cómo hacer para que haya un mayor involucramiento, cuanto hacemos desde nuestros espacios para construir alternativas. ¿La universidad, desde  el legado de Martín-Baró, qué se puede organizar?

–Imperialismo y poder hegemónico: No es una categoría de interés general en grandes sectores de la población. Cómo contribuir a que se comprenda que es una gran limitación no ver a esta categoría como un problema para los cambios que se buscan. Desde el aula, desde el proyecto en que esté u organización de pertenencia, ¿cómo lo podríamos abordar?

–Estado liberal democrático: es donde estamos… ¿es necesario cambiarlo?, que  nos da  y qué nos quita cuando buscamos emprender cambios para  salir de la lógica del individualismo, del lucro como único motor para organizar nuestras vidas, es realizable en este esquela institucional. ¿Cómo discutirlo y ponerlo en tensión en donde participaríamos?

 En los ocho puntos que destacamos en este apartado, así como las tres categorías mencionadas, buscan expresar,  la complejidad con sus dimensiones y alcances para las alternativas. Nos exige ampliar los estudios y las prácticas de la transición. Nos muestran los avances y retrocesos, los desafíos y sus tensiones. Nos pone en evidencia la necesidad de conocer más y estudiar estos temas, también recuperar la memoria, al decir de Martín-Baró.

  • Recuperar a Martín-Baró en momentos que se requiere mucha reflexión

Al respecto nos ayudamos con dos  cuestiones que plantea Martín-Baró, en el  escrito mencionado al inicio de este apartado. Me refiero a lo que él titula como carencia de una epistemología adecuada y tres tareas urgentes. Digo esto porque el pensamiento de Martín-Baró nos puede ayudar a ver  por donde “destrabar” estas complejidades y aproximarnos a su comprensión del laberinto que implica buscar otro modo de organización social. En este sentido los procesos de  transiciones en la búsqueda de ir hacia otro lugar, se suele transformar generalmente en procesos largos y complejos como se ha estado señalando. Es por decirlo figurativamente un laberinto. Siempre se busca salir de la crisis dentro del sistema capitalista. La matriz de la crisis de las alternativas que hemos presentado, en parte con los ocho puntos y las tres categorías  que se mencionaron,  se parece a un laberinto, en el sentido que los movimientos que construyen las alternativas en procura de encontrar otra dirección para salir del laberinto capitalista, éste pone en marcha las acciones necesarias de los núcleos de dominación para garantizar su reproducción. Y dada la complejidad que significa salir hacia otro sistema, la salida que “ofrece” el sistema vigente es mediante políticas que fortalezcan al sistema de dominación, a través de prácticas dentro del capitalismo, sean estas neoliberales o neodesarrollistas. La crisis de las alternativas se da al no poder avanzar en romper parte o toda la hegemonía del sistema que siempre busca reorientar ante cada iniciativa que pretende modificar la dirección del desarrollo de la sociedad, hacia el lugar “natural”, esto es el mismo capitalismo, con su vitalidad y renovación dinámica que siempre lo ha caracterizado.

Muchas son las limitaciones. Sabemos que no es un problema teórico, parte del problema es no comprender como es el ser humano, como se construye su subjetividad, como es el proceso del conocimiento del mundo, como están situados los intereses en pugna y cómo estamos nosotros dentro de ellos. Esto está en el pensamiento de Martín-Baró y su colectivo, que dieron varias pistas para ver  cómo ir hacia  esa construcción tan necesaria. Para desentrañar este fenómeno hay que aceptar que se trata de  fuerzas sociales en pugna. Unas con toda la capacidad, poder e innovación con que cuenta el sistema capitalista que construye sus políticas para generar una única salida, más allá del nombre o color partidario de quién llega al gobierno, induciendo y permitiendo siempre aquella reproducción de la sociedad que sea funcional a los fines de los intereses del núcleo de dominación de época. Las otras fuerzas construyendo permanentemente alternativas para salir del sistema, otras en determinadas circunstancias acompañan en parte el proceso, no ven posible o necesario que esté afuera del sistema la alternativa. También estas últimas, suelen ser de alta densidad. Tienen sus argumentaciones con fundamentos variados. Son movimientos que surgen dentro del campo popular en procura de superar los impactos del capitalismo, que entienden que aún  es posible, con sus caminos alternativos, sin ir más allá del sistema vigente, pero pensado con otras características.

Martín-Baró alude a los modelos dominantes en la psicología. Al referirse a ellos señala que “han lastrado las posibilidades de una psicología latinoamericana”, nosotros lo hacemos extensivo a la economía política y a las ciencias sociales. Nos referimos al: positivismo, el individualismo, el hedonismo, la visión homeostática y el ahistoricismo, que convergen en lo que  hoy es el hombre económico. Ahora bien poder romper con este molde generando una subjetividad distinta es seguir acercándonos  Martín-Baró, y recuperar lo que  planteaba como las “tres tareas urgentes”, es decir: la recuperación de la memoria histórica, la desideologización del sentido común y de la experiencia cotidiana, y la potenciación de las virtudes populares.

Creo que parte de nuestro debate puede estar centrado en cómo y qué hacer desde el ámbito que hoy estamos convocados homenajeando a Martín-Baró a 30 años de su asesinato. Qué respuesta desde nuestros espacios de estudios, cátedras, proyectos de extensión, investigación o pedagógicos, militancia social o la pertenencia que fuera.  Sabemos que la actual universidad pública y centros de investigación no están dando respuesta en su totalidad a estos interrogantes, sin embargo somos parte de este espacio.

Todos sabemos lo difícil que es la construcción de un nuevo sentido común. Tal vez por ello, en parte haya tanta deserción en esta construcción. García Linera (2014), explica también, lo relevante que es trabajar en la dirección de construir una  “hegemonía por establecer el nuevo sentido común, para luego la toma del poder estatal. Es vencer antes de la victoria de los hechos, políticos, militares o electorales”. No hay un único camino, sin embargo es una  referencia importante la que realiza García Linera, que la debemos alimentar con todas aquellas experiencias que hayan puesto en tensión al sistema hegemónico. De allí el interés de vincular a la economía política con la teología de la liberación y la teoría de la dependencia.

Concluyo  con una inquietud que me gustaría transformarla en propuesta colectiva. En la universidad día a día va prevaleciendo y “ganando” el sentido común de una universidad mercantilizada en los diferentes órdenes. Es fácil identificar algunos de los dispositivos más visibles, tal el caso de los posgrados.  Sin embargo, tengo la intuición que ese es solamente la “punta del iceberg”. Que en todos estos años la universidad ha ido generando diferentes formas, instrumentos, acuerdos, convenios cuyas prácticas son propias de la  mercantilización de la educación y las ciencias y técnica. En las universidades públicas y en la UNSL, hay muchos silencios, muchos intereses solapados, muchos acuerdos de beneficios grupales. Es como de apoco, la “gestión” va sumando adeptos a la mercantilización. Es decir, nos podríamos preguntar cómo los nuevos emergentes de la “gestión universitaria” nos van llevando a un proceso “invisible” de mercantilización, y al momento de su visualización, en el caso que terminara en eso, sería muy difícil revertirlo. Este podría ser un buen tema para abordarlo desde este espacio  de la psicología de la liberación en articulación con otros colectivos.

Bibliografía

 Bambirra, Vaina (1974): El capitalismo dependiente latinoamericano. Ed. Siglo XXI. México

Boron, Atilio (2009). Crisis civilizatoria y agonía del capitalismo. Buenos Aires. Fundación Rosa Luxemburgo.

Cueva Agustín (1977): El desarrollo del Capitalismo en América Latina. Ed. Siglo XXI. México

dos Santos, Theotonio. (2002). Teoría de la dependencia. Balance y perspectivas. Ed. Plaza Janes. Madrid

Elorza, Enrique (2019). Economía Política en la Transición. Ir hacia una mesa servida para todos. Buenos Aires. FISYP. 2 Edición.

Fernández Durán, Ramón (2011). La quiebra del capitalismo global: 200-2030. Preparándonos para el comienzo del colapso de la civilización industrial. Argentina. Ed. Último Recurso- Baladre-Libros Acción

García Linera, Álvaro (2014). (2014), “Pensando el Mundo desde Bolivia”, video, en https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/14e0c154843a4b25?projector=1

Prebisch, Raúl (1981): Capitalismo periférico. Crisis y Transformación. Ed. Fondo de Cultura Económica. México

Polanyi, Karl (2007). La gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo. Buenos Aires. Fondo de Cultura Económico.

Marini, Ruy Mauro (2007): América Latina. Dependencia  y globalización. Antología y presentación. Carlos Eduardo Martins. Ed. Clacso y Prometeo. Argentina.

Martín-Baró, Ignacio (2006). Hacia una psicología de la liberación. Psicología sin frontera. Revista Electrónica de Intervención Psicosocial y Psicología Comunitaria. Vol. 1, N| 2, Agosto, PP 7-14


[1] Coordinador del Centro de Pensamiento Crítico Pedro Paz y Director de la Especialización en Estudios Socioeconómicos Latinoamericanos.  Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de San Luis. enriqueelorza@gmail.com

[2] Simposio –Conversatorio sobre Psicología de la Liberación para la Dignidad Humana. A 30 años del asesinato de Ignacio Martín-Baró. Organizado por el Curso Electivo de Psicología y Pensamiento  Latinoamericano. Facultad de Psicología. Universidad nacional de San Luis. 8 de noviembre 2019

[3] La categoría de “hombre nuevo” tiene  diferentes  acepciones. Nosotros la tomamos y valoramos a partir de la impronta puesta por Ernesto Che Guevara en su vida, como guerrillero heroico y como trabajador en la administración pública en Cuba, mientras se desempeñó en diferentes funciones. Parte de los múltiples relatos que dan cuenta del contenido de esta cambio en la concepción dela vida, esta  retratado por diferentes colaboradores directo que lo acompañaron en el trabajo cotidiano de oficina., como es el caso de   Orlando Borrego, Orlando, en el texto “El camino del fuego” Ed. Imagen Contemporánea, La Habana (2001) o de  Ángel Arcos Bernes,  “Evocando al Che”, Ed. Ciencias Sociales, la Habana(2009) Esta categoría invita a pensar en una sociedad no de consumo, con solidaridad, con presencia de incentivos morales. Es decir construir una humanidad diferente a lo que nos brinda el capitalismo. Parte de esa búsqueda de construcción de otra nueva sociedad, en la búsqueda del hombre nuevo, se refleja en el texto “Ernesto Cardenal en Cuba, que relata en los años70 la construcción que se estaba dando a partir del recorrido que hiciera en diferentes oportunidades en Cuba.

[4] Transición como sinónimo de ruptura, de salir del lugar en que se está. La tensión siempre se da al momento de la practica cuando se busca y define la “dirección a seguir: ¿del neoliberalismos al neodesarrolliso?, o ¿salir del capitalismo? En nota 6 se dan detalles del estudio realizado.

[5] Teología de la liberación https://www.youtube.com/watch?v=PpZurrV6LOI

[6] https://www.youtube.com/watch?v=M0dvnGXX6ao

[7] El Legado de Martín-Baró. https://www.youtube.com/watch?v=RY7w0mno2Oc 

16 de noviembre: mártires de la UCA. https://www.youtube.com/watch?v=_OUd6_OM9_o

[8] https://www.youtube.com/watch?v=_c2Qxk5Smbc

[9] El proyecto concluyo con una primera publicación en el año 2015, siendo el texto publicado: Economía Política en la Transición. Ir hacia una mesa servida para todos. Buenos Aires. FISYP. Con posterioridad se hizo una actualización, publicando un segundo edición en el 2019, agregando un nuevo capítulo. El objetivo fue estudiar los procesos de transiciones de los países de Bolivia, Cuba, Ecuador y Venezuela, poniendo foco en la economía política y en la planificación de la política pública. Fue una actividad realizada durante los año 2011 al 2018, recorriendo a los cuatro países tres oportunidades, realizando entrevistas, encuentros. Se realizaron 70 entrevistas, equivalentes a  95 horas de grabación, participación en  encuentros y foros de intercambio de opinión, que implicaron otras 28 horas de grabación, un Seminario Taller de Intercambio de 20 horas.

Evo Morales Ayma, algo más que el Golpe de Estado

Por Enrique Elorza.

Evo Morales Ayma junto a los pueblos indígenas se propusieron el Vivir Bien. El golpe  de estado perpetrado en Bolivia busca retornar al Vivir Mejor. Es decir que el capitalismo siga vigente.

I

El Golpe de Estado perpetrado en Bolivia, dirigido y apoyado por el imperialismo de EEUU con la subordinación de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la oposición fascista, además de distintos colectivos reaccionarios y conservadores de Bolivia, en concordancia directa con las Fuerzas Armadas y la Policía del Estado Plurinacional de Bolivia, hay que  denunciarlo y repudiarlo. Es nuevamente la violencia, muerte y terror que regresan en Nuestramérica de la mano del Neoliberalismo.

Producido el golpe en Bolivia hemos sido testigo de múltiples pronunciamientos en   direcciones diferentes, desde la derecha, los autodenominados republicanos, sectores del  progresismo,  los autonomistas, y también estuvieron quienes de manera explícita repudiaron el golpe. En otros casos, el silencio de quienes acompañan el golpe. Muchas de las voces se han pronunciado haciendo hincapié en los errores en que incurrió Evo Morales Ayma. También interpretando lo que suponían en lo que no era el gobierno de Evo, según las voces. También están  quienes sostienen que es el pueblo boliviano quien le quito apoyo al gobierno. No faltando aquellos que entienden y difunden que no hubo Golpe de Estado.

De estas expresiones y gestos, están y pueden ser  mayoría, aquellas que se aglutinan en ámbitos donde quienes lo integran buscan darle coherencia a sus discursos y también a la posición política, intelectual e institucional que ocupan con el propósito de que sus seguidores y admiradores mantengan la fidelidad, además de lograr su estabilidad, y garantizar que en los espacios que difunden estas posturas den cabida a sus publicaciones. También están aquellas, minoritarias pero sólidas, consolidadas, militantes de sus convicciones en defender el sistema que les garantice su permanencia, reproducción y ampliación de sus intereses. Estos utilizan todos los métodos. No hay límites.

Los primeros vienen siendo los voceros mediáticos, parte de los formadores de sentido común y los encargados de fortalecer los laberintos para que los hechos de la realidad tomen dimensiones parciales, inexplicables e inentendibles para el común de la población. Siempre apuntando a la imposibilidad de los cambios. Se suman a los constructores de hacer de la política un entretenimiento rápido. Son para la hora del desayuno, media tarde o noche, dando algunas pistas a sus seguidores del porque pasa lo que pasa sin que se entienda porque realmente suceden los hechos. No manejan ni están en el control del poder y sus decisiones. Los segundos expresan los cimientos, las estructuras y las fortalezas del sistema. Son los verdaderos conservadores del sistema con diferente vestimenta y posturas. Están adentro y afuera de la institucionalidad visible, sea en el orden, nacional, regional o de la hegemonía mundial. Expresan la síntesis del poder del capital. Estimulan a los escribas de la modernidad, que también tienen sus propios y muy buenos intérpretes.

Todo esto está reflejado en diferentes medios de la región y parte del mundo. Es otro de los logros de esta época del poder hegemónico, tienen sus escribientes y los espacios necesarios para difundir sus verdades y las falsas verdades. Como es el caso de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que a 35 días de las elecciones no tiene el informe final, pero que sin embargo apoyó al Golpe de Estado. Los medios invisibilizaron el accionar terrorista de la OEA y otras organizaciones afines.

Sabemos que  lo expresado anteriormente tiene sus  matices. Por supuesto, cada proceso de transición, sus actores, circunstancias y la propia dinámica tienen su especificidad y complejidad, en particular en Bolivia. No solamente es un problema de los medios y sus escribas. A eso hay que agregar que la  formación eurocéntrica prevaleciente hace que no sea fácil de comprender acabadamente, desde la característica de su territorio, el significado de las diversas nacionalidades que habitan e integran el Estado Plurinacional de Bolivia, la importancia geopolítica de Latinoamérica y de Bolivia, como tampoco alcanzan a comprender las características del sentido común de sus 36 diferentes naciones, pueblos indígenas originarios y campesinos. También es difícil comprender, que por primera vez en la historia de Nuestramérica hay un indígena como Presidente con todo lo que eso incluye. Para la concepción convencional de la dirigencia y un universo de personas cuantitativamente significativo, cuyo horizonte es el norte, los años de evo Morales Ayma en el gobierno son un horror. Es un retroceso cultural.

De allí las voces de derecha, de los autodenominados republicanos, y también desde algunos espacios del progresismo y del autonomismo. Desde el 10 de noviembre, día en que se concreta el Golpe de Estado, llama la atención, y aquí no hay matices ni zona grises, es con la rapidez que se suceden los pronunciamientos en sintonía con el mensaje de que no pasó nada. Claro está, que al correr las horas del golpe y la sangre para abrir las puertas al neoliberalismo, hubo cambios en las posturas e interpretaciones de algunos. Se hacía difícil el ocultamiento y la tibieza de ciertas expresiones.

II

Es relevante comprender lo importante que es conocer y aprender de la historia, su cultura y la geografía de los pueblos de Nuestramerica. En estas horas que Bolivia es “noticia” vale la pena hacer un registro del tratamiento en algunos medios de comunicación y diferentes espacios de la actividad política institucional. También desde la política profesionalizada y de la academia colonizada, como de otros sectores de la sociedad, observando cómo actúan, cómo interpretar los hechos, y hasta las conclusiones que se animan a esbozar.

Esta gran adversidad que se está viviendo en estas horas a partir del Golpe de Estado en Bolivia, debe ser asimilada entendiendo lo que es realmente el paradigma de la hegemonía neoliberal. Hay que descubrir como la fortaleza de este paradigma penetra en las diferentes clases y organizaciones sociales, visibilizando a la vez las múltiples manos con que interviene para imponerse. Esto es lo que más se debe prestar atención y llevarlo a la reflexión colectiva.

Tal vez el Golpe en Bolivia debería considerárselo como un punto de inflexión de este proceso de avance del imperialismo, reiniciado con Venezuela en el año 2002, Haití 2004, Bolivia 2008, Honduras 2009, Ecuador 2010, Paraguay 2012, Brasil 2015, y reforzado con el bloqueo extremo a Cuba y el bloque y guerra permanente a Venezuela, para reinterpretar lo nuevo que está pasando en Nuestramérica. EEUU no  viene por todo. Ya se quedó con casi todo en América latina y el Caribe, más allá de los “focos” de resistencia de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Hay algo que desde el campo popular no se está percibiendo claramente. Lo central, en nuestra opinión, es comprender que en Bolivia tuvo éxito un Golpe de Estado, que puede ser parte de nuevas plataformas para condicionar y frenar las iniciativas populares en marcha. Poco se dice y esto hay que estudiarlo y comprenderlo de manera urgente, como son las nuevas formas y técnicas con que amanecen las intervenciones de EEUU en América Latina y el Caribe.

III

Decimos que lo sucedido con Evo Morales Ayma es algo más que un Golpe de Estado. Alrededor del Golpe de Estado en Bolivia está el germen, ya con sus frutos, de la nueva dominación imperial en Nuestramérica, encontrando a parte del progresismo (y la política profesionalizada pos dictadura) dormido, ausente, mientras la derecha conservadora está muy activa. El imperialismo, por ser quien domina, sabe dónde y cómo golpear. Sectores del progresismo bajo la influencia de la soberbia eurocéntrica, debaten par a par, en similares espacios con la derecha para ver cómo quedan mejor con su “audiencia”. Por otra parte, se guarda silencio ante la hipócrita participación activa, luego del golpe, de la Organización de los Estados Americanos, de las  Naciones Unidas y de la Unión Europea, hasta hace poco tiempo visiblemente “ausentes”. Repentinamente son interlocutores de la paz para garantizar la “convivencia” en Bolivia, ante la masacre que ellos, con sus cuotas  de omisiones y acciones, contribuyeron a eliminar de la geografía boliviana una experiencia antiimperialista, anticolonial y anticapitalista, actuando en concordancia con el imperialismo norteamericano. Claro está, sin dejar de lado las debilidades y errores que seguramente existieron de parte del proyecto del socialismo comunitario.

Es por ello que ante el nuevo Golpe dado en Bolivia debemos reflexionar acerca de los impactos y retrasos que generan estas caídas, sin dejar de visibilizar las muertes, torturas, detenidos y heridos. La crisis de los procesos de transiciones está asociada también con cada nueva etapa de violencia e imposición de un sentido común de la derrota presentada como inevitable, que induzca a la aceptación y a la resignación. Violencia que se nos presenta de múltiples formas al igual que las nuevas formas de reproducción de  subjetividades para la dominación. Desde las prácticas de la transición hay que advertir que cada golpe viene con sus innovaciones y modalidades, que si bien se suele estar alerta al respecto, traen siempre formatos y dinámicas diferentes, lo que nos debe invitar a la construcción de espacios de reflexión y acción para articular acciones que contribuyan a fortalecer las debilidades propias que tienen los procesos de transición como es el caso de Bolivia. Hay que hacer un repaso exhaustivo de las últimas décadas de gobiernos progresistas. También de la institucionalidad creada por iniciativa de estos gobiernos en América latina y el Caribe con sus articulaciones y acciones inconclusas.

IV

Vale tener en cuenta y apreciar algunos de los impactos de los Golpes de Estado en la región en la década de los 70, dado que suelen quedar en la memoria, más algunos hechos materiales y de violencia inherentes a lo que representan los Golpes de Estado, en las mutaciones y desarticulaciones en la base de la sociedad. Argentina, con 36 años de gobiernos constitucionales, ha fraguado en gran medida un nuevo colonialismo que condiciona la manera de pensar y actuar para la búsqueda de otra forma de organización social. Es un éxito de la dictadura militar iniciada el 24 de marzo de 1976 haber logrado que en tiempos constitucionales no se hable más del capitalismo. Hoy la política institucionalizada con representación parlamentaria y en alternancia en el gobierno no  discute al capitalismo. Tampoco los partidos políticos y organizaciones con incidencia relevante en la participación y vida institucional. Hacerlo es algo “infantil”. Parte importante de la sociedad actúa de manera similar.

La política institucionalizada en el parlamento argentino se llenó de edulcorante estos días. Debatieron e hicieron múltiples reuniones de búsqueda de consensos para ver cómo le llamaban a lo que paso en Bolivia el 10 de noviembre. ¡A lo que se ha llegado! Al final, por mayoría, le pusieron el nombre de Golpe Estado. Es el legado que va dejando la política profesionalizada desde el restablecimiento de los gobiernos constitucionales desde 1983.

Chile también una referencia a tener en cuenta. Con el golpe militar de 1973 se inicia la primera experiencia en Nuestramérica de aplicación de las políticas neoliberales con alta intensidad y continuidad. Hoy, 46 años después, se agudiza la crisis. De manera masiva e inocultable en todo su territorio nacional se protesta contra el neoliberalismo. No quieren más la desigualdad. Quieren recuperan sus derechos. La sangre derramada, la violencia sostenida, detenciones y desapariciones es la respuesta a la resistencia para que se vaya el neoliberalismo. La masacre que realiza la minoría en el poder en Bolivia se debe a que hay un pueblo que se resiste a que llegue de nuevo el neoliberalismo.

En Chile, a partir de 1990, hubo gobiernos constitucionales en el marco de la Concertación de Partidos por la Democracia (coalición de partidos políticos de izquierda, centroizquierda y centro). Se alternan en el gobierno democratacristianos (1990/2000), socialistas (2000/2010), luego el de centro derecha (2010/2014), mutando posteriormente el voto hacia Nueva Mayoría (coalición de centroizquierda e izquierda) entre 2014 y 2018, hasta que retoma el gobierno nuevamente Piñera hasta la actualidad. Durante 19 años se consolida una nueva dirigencia política, con generaciones nuevas y viejas pero todas encorsetadas en la matriz pinochetista, dando lugar a la profesionalización de una política institucionalizada en los marcos del neoliberalismo. En común tuvieron las políticas de puro mercado, apertura sin restricciones y desnacionalización total de la economía. Son 46 años de experimento de no discutir el capitalismo, a pesar de todo lo que ha significado el desarrollo capitalista global en todo este tiempo, con la presencia de sus crisis.

Tanto en Chile como en Argentina, en el sentido de la profesionalización de la política institucionalizada, quienes llegaron al gobierno y quienes son la oposición, en definitiva están en el control y la gestión de la vida institucional, donde el capitalismo no está registrado como un problema. Son los logros de los Golpes de Estado de aquellos años. En el Chile de hoy, la dirigencia política de los últimos 19 años quedó desbordada por la rebelión al modelo, y la población se encuentra en resistencia para que se revierta. Hasta ahora no  se visualizan dirigentes ni cuadros políticos con  perspectiva de transformación en articulaciones con movimientos y organizaciones populares. O dicho de otro modo, lo desarrollado hasta el presente no logra aún la inserción necesaria en el conjunto de la población. La violencia neoliberal quebró y detuvo, por ahora, las posibilidades de cambio arrasando con toda posibilidad de espacios alternativos que puedan poner en tensión al poder hegemónico. Sin embargo la población se ha transformado en una marea descontenta con el poder. Es incontrolable. Está en la búsqueda, luego de 46 años de neoliberalismo, de virar hacia otra alternativa, pero aún no está clara la dirección y quienes serán los referentes. Lo que sí está claro es que la dirigencia política institucionalizada de los últimos 19 años no está como parte de la solución a la crisis. En verdad, son parte de la crisis actual de Chile. Otro tanto pasa con la falta de pensamiento crítico de estos años. Parte de la intelectualidad fue seducida de alguna manera para que al mirar atrás, en particular en la historia de los derechos logrados en Chile en la etapa de la Unidad Popular con Allende, sea considerada más como infantilismo político que como parte de la lucha por un mundo diferente. No solo quieren que se vaya el presidente, tampoco le creen a la dirigencia gobernante de los últimos 19 años.

En Argentina se camina entre el neoliberalismo y el neodesarrollismo en los últimos 43 años. Los resultados son diferentes, sin embargo hay conceso de hacer todo dentro del capitalismo. Los partidos políticos que históricamente han sido parte de expresiones populares como es la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista, en los 36 años de gobiernos constitucionales de alternancia, como así también aquellas organizaciones próximas a la órbita de estas corrientes políticas, han sido parte de este recorrido entre el neoliberalismo y neodesarrollismo. Aún hoy las expectativas de recuperar derechos y salir de la actual situación de desigualdad, pobreza, endeudamiento, subordinación y dependencia se lo piensa y procesa mediante la aprobación de parte del electorado en buscar la salida dentro del capitalismo.

Se alude a la experiencia de Chile y Argentina, ante el Golpe de Estado en Bolivia, con el propósito de destacar y comprender ciertos impactos y consecuencias de los Golpes de Estado. Es decir, comprender los retrocesos en los  procesos alternativos. Se mencionan estos dos países ya que llevan casi medio siglo de aquellos Golpes de Estado y aún están casi intactas las bases que se establecieron en aquel entonces, tal como se menciona en párrafos anteriores. Reflexionar en estas derrotas en el campo popular es pensar también en las crisis de las alternativas cuando se proponen otro modo de organizar la sociedad,  intentado avanzar lo que más se pueda y evitar quedar a mitad del camino. La mención a los impactos de las derrotas de la década de los 70 ante el poder hegemónico se lo trae no para que sean interpretadas como barreras infranqueables. Se busca hacer visible en la línea de tiempo señala, qué significa cada derrota y como el poder hegemónico construye la desarticulación en la sociedad y en particular en el campo popular de manera  sostenida y por momentos cada paso que da es una nueva consolidación de la dominación imperial.

De cada Golpe de Estado se vuelve de diferente manera. No hay un único camino, y el camino surgirá seguramente de las circunstancias y de la lucha de cada pueblo. La juventud chilena está dando un mensaje claro y preciso a la dirigencia caduca y esclerosada. Dejó de tenerle miedo a las balas, torturas y violencia del poder. Sería bueno que la dirigencia que integra la profesionalización de la política institucionalizada en Nuestramérica comprenda este fenómeno, evitando pasar a ser los nuevos represores.

V

Es tiempo de  mucho aprendizaje, en particular en articulación con el campo popular. También de comprender el vacío en formación e información para la transformación. Se necesita encontrar la manera y la institucionalidad para la formación de cuadros políticos, técnicos investigadores, académicos, extensionistas, para pensar y actuar cómo salir del capitalismo. Esto nadie nos lo va a dar. No se lo tiene. Hoy en los  diferentes centros de estudios e investigación y ámbitos de saberes específicos o científicos han optado con formarse y formar desde la visión eurocéntrica, abrazando una modernidad ficticia para el latinoamericano y el caribeño. No hay que engañarse, son mayoría.

Basta hacer un recorrido en nuestros planes de estudio de grado, posgrado, posdoctoral, en la formación profesional y técnica, como también en la limitada articulación con el campo popular para contribuir a los cambios necesarios. Se trata de revertir el lugar que viene ocupando este espacio del “saber”, que su esencia en la actualidad es contribuir a conservador y hacer prevalecer que la lógica del capital se fragüe más aún. Creo que se debe prestar atención de la poca capacidad de comprensión de estos hechos. Importantes sectores de la población y la dirigencia en general no registran el fenómeno de la dependencia y subordinación de un país o región al imperialismo como un problema. En esto la universidad pública y los centros de formación e investigación  deben abrirse a un debate para dar un giro a tan tremendo sesgo ideológico. También al interior de los partidos políticos con representación popular y de los múltiples movimientos surgidos al calor de la lucha, como de los sindicatos y otras modalidades en defensa de intereses populares, se  debe repensar prácticas, formas de desarrollar una conciencia revolucionaria para comprender los límites del capitalismo. Fundamentalmente, darnos cuenta que los conservadores del sistema tiene decidido avanzar y seguir triunfando sumándonos a nosotros o eliminándonos.

VI

Muchos son los aspectos para destacar del proceso de transición iniciado en el año 2006 con Evo Morales Ayma en la presidencia y Álvaro García Linera, en la vicepresidencia. Destacamos en homenaje a la revolución realizada en los trece años del proceso boliviano, el hecho concreto de haber logrado una articulación entre los diferentes saberes de los movimientos sociales, organizaciones indígenas, obreras y campesinas,  incorporándolo a los ámbitos del poder del Estado Plurinacional de Bolivia. Se podrá decir que no fue suficiente. Sin embargo el valor está en que nunca se hizo lo que realizó esta revolución. Sostenemos que el Golpe de Estado fue por lo que se hizo, no por los errores cometidos.

El mensaje del cacique indígena aimara Tupac Katari 1781, “volveré y seré millones”, hay que imaginarlo para toda Nuestramérica, sin fronteras.

Enrique Elorza: Coordinador del Centro de Pensamiento Crítico Pedro Paz y Director de la Especialización en Estudios Socioeconómicos Latinoamericanos.  Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de San Luis. enriqueelorza@gmail.com

Venezuela. Entrevista exclusiva con el Canciller Jorge Arreaza: «Somos los subversivos de la diplomacia»

Por Geraldina Colotti. Resumen Latinoamericano, 13 octubre 2019

Jorge Arreaza, Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, nos recibe en su oficina en Caracas. Con su estilo sobrio e incisivo, ha expuesto y esquivado muchas trampas dirigidas a Venezuela a nivel internacional, destacando el alto nivel alcanzado por la «diplomacia de paz» de su país. Le pedimos que nos explique la larga marcha del socialismo bolivariano en las organizaciones internacionales.

¿Cuánto peso tuvo el marxismo en tu formación?

Un gran peso. El análisis histórico, geopolítico y social de Marx y Engels, sus crítica de la sociedad capitalista es cada vez más actual. Para esto, Chávez dice que nuestra revolución es marxista, pero también es bolivariana, cristiana, robinsoniana, es decir, se basa en muchas fuentes de pensamiento que interactúan con el marxismo que es un método muy actual de análisis de la realidad y de los problemas que presenta.

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