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Doscientos años de división sexual del trabajo

Fecha de publicación: 5 julio, 2016

La división sexual del trabajo es la parte de las relaciones sociales que articula la producción y la reproducción. Se expresa en un proceso contradictorio entre las clases y los sexos. Forma parte de la división social del trabajo.

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El objetivo de este artículo es realizar una aproximación al tema, considerando que el mismo tiene muchos aspectos a tener en cuenta. Seguramente losas lectores/as, a través de sus saberes y sus prácticas lo podrán realimentar.

La reiteración de los datos de la brecha salarial entre varones y mujeres coexiste con otras situaciones irresueltas, como la doble jornada laboral y la falta de políticas públicas para la crianza de la primera infancia. En muchas ocasiones, por este motivo, las mujeres se ven obligadas a realizar trabajos a tiempo parcial.

¿Qué es la división sexual del trabajo?

La división sexual del trabajo es la parte de las relaciones sociales que articula la producción y la reproducción. Se expresa en un proceso contradictorio entre las clases y los sexos. En otros términos, es un complejo entramado de vínculos entre la división sexual del trabajo, la organización de la familia y las estrategias de acumulación del capital.

La división del trabajo entre los varones y las mujeres forma parte de la división social del trabajo. La actual estructuración de la división sexual de (trabajo asalaria-do/trabajo doméstico, fábrica-oficina/familia) se desarrolló y cobró visibilidad con el capitalismo.

La incorporación de las mujeres al ámbito laboral se dio en condiciones desiguales: en situación de desempleo, percibiendo salarios inferiores, por falta de experiencia y posibilidades de formación y en oposición de los hombres a que “sus lugares” sean ocupados por mujeres. Estas relaciones desiguales se desarrollaron consagrando un sis-tema desigual, siendo las mujeres, doblemente oprimidas.

La sociedad patriarcal estableció los roles que deben asumir las mujeres en el seno de la familia y estas relaciones de género preexistentes son incorporadas y recompuestas en la relación capital-trabajo.

Esta situación amerita un recorrido retrospectivo sobre la inserción de las mujeres en el mercado de trabajo y de este modo, dimensionar los logros y los obstáculos.

Los orígenes de la incorporación de las mujeres al trabajo previo a la gran industria, se realizaron bajo una trama violenta en las luchas entre la aristocracia y la burguesía ascendente, entre el siglo XIV y el XVII, en la que ciudades y pueblos fueron reducidos a cenizas. Así como eran visibles los mendigos vagabundos, las mujeres solas fueron lanzadas al mercado de trabajo.

Analizando el proceso de acumulación del capital , Marx, 1956: 601, señala: el poder del capitalista sobre la riqueza toda del país es una completa revolución en el derecho de propiedad, y ¿qué ley o qué serie de leyes la originó?, repite la pregunta de una obra anónima y se contesta: Mejor habría sido decir que las revoluciones no se hacen con leyes.

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Última modificación: 18 de julio de 2016 a las 14:44
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