Colonización e insuficiencia ideológica. Obstáculos para lograr el cambio. Por Juan Miguel Gortari.

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Desde hace décadas y de manera creciente en los últimos años, vemos, leemos, escuchamos, compartimos conversaciones, que dan cuenta de los profundos y cada vez más acelerados cambios que se vienen produciendo en la humanidad y en el planeta que la contiene. Analistas políticos de solidez y honestidad incuestionable, científicos de distintas ramas, militares, dirigentes religiosos, sindicales, sociales, intelectuales de todos los rincones del mundo, analizan y categorizan de crisis civilizatoria la actual andanada de problemas de toda índole que nos atraviesan y determinan. En estas horas nos tienen ocupados mostrando los grandes conflictos sociales en Europa, multitudes en las calles, jóvenes, sobre todo, manifestando su enojo ante la evidente desaprensión de sus gobernantes y dirigencia política respecto a sus condiciones de vida cada vez más precarias y urgentes. Las guerras en curso y las potenciales, son el argumento para los recortes presupuestarios destinados a salud, educación, viviendas, bienestar de la sociedad. Por otro lado, justifican el mensaje guerrerista y explica los presupuestos aumentados destinados a la industria armamentista, y al salvataje del sistema capitalista en decadencia. Pero poco o nada se dice de la continuidad del genocidio del pueblo palestino, de los conflictos y hambrunas creciente en África, de las iniciativas independentistas y anticoloniales desarrollándose en este continente.
Las elecciones y los procesos electorales en EUA, Brasil, Israel, España, los disparates de nuestro presidente Milei, la ingeniería montada detrás de las potenciales formulas opositoras para las elecciones en 2027, llenan espacios de tinta y palabras que impiden ver, oír, apreciar los causales detrás de los hechos. Ahora y por un tiempo más, el espacio mediático esta ocupado por la espectacularidad del fenómeno del Niño. Pero veremos tan solo enormes volúmenes de agua y sus potenciales destrozos. No habrá espacios ni tiempo para un análisis más integral e integrador de lo que El Niño expresa. De la potencialidad que encierra la posible integración geográfica y de pueblos existentes a lo largo de la Cuenca Hidrográfica del Paraná-La plata. Su proyección hacia una América latina distinta e integrada desde y por sus pueblos: de las expectativas y posibilidades de brasileros, paraguayos, uruguayos, bolivianos y argentinos integrados y articulados por el agua y su geografía. Mucho menos para un análisis de la presencia y accionar de los grupos de poder que, en complicidad con los respectivos estados nacionales, nos explotan y exportan nuestras riquezas a partir de manejar los puntos estratégicos de la cuenca.
De esta manera, la gran y polifacética crisis medioambiental y climática, la crisis energética, la crisis económica financiera, las guerras visibles y las silenciadas, la explotación superlativa que sufren de millones de personas, la degradación y apropiación de los bienes comunes, la disputa por su disponibilidad hegemónica entre las grandes potencias, la pérdida de poder relativos de los estados nacionales, la internalización de la producción , el comercio y las finanzas, las crisis presupuestarias y los montos asignados a desarrollo armamentístico, la guerra tecnológica etc., son temas que están presentes en todos los discursos, artículos, notas, que se publican a diario por todos los medios. Se supone que este bombardeo sistemático de información, cumple con la función de poner al tanto a las mayorías para que estemos en condiciones de reaccionar ante los hechos. Nadie o muy pocos, podría decir no tener acceso a esta información, a lo mejor no compilada, pero si, acceder a ella por distintas vías y apelando a distintas fuentes. Podríamos afirmar, que poder acceder y disponer de ella es una posibilidad de todas las personas con acceso a la Internet. Esto es, aproximadamente 4000.000.000 de personas en todo el planeta.
Los análisis que se leen y escuchan, muchos de ellos, son realmente de una profundidad y seriedad nada despreciable, pero, y aquí la preocupación; por un lado, son portadores de ideas y conclusiones realmente preocupantes sobre posibles escenarios mundiales futuros de no mediar cambios profundos, de carácter estructural y civilizatorios en un tiempo relativamente corto y por el otro, no insinúan ninguna posibilidad distinta a las existentes, salvo, un reacomodamiento de los actores en danza.
En la mayoría de los casos, sino en todos, sea de origen que sean, los análisis no hacen más que perfeccionar el diagnostico. En algunos casos, hasta pareciera haber una especie de goce intelectual por el grado de precisión y detalle alcanzado. Se profundiza en el estudio y constatación de la evolución de algunos indicadores, energéticos, sociales, medioambientales, políticos, económicos, que no hacen otra cosa que mostrar cada vez con más detalle que el camino en el que nos encontramos nos lleva indefectiblemente al precipicio. Que no hay salida de seguir por esta senda. Análisis que nos permiten aproximarnos a la idea (científicamente probada) de cuál será el escenario mundial futuro, cuál será el bloque de poder ganador de la contienda y nuestro destino como sociedad mayoritaria. Pero nunca encontraremos una idea, una propuesta alternativa, una sugerencia que contribuya a que nos encaminemos hacia los cambios que estamos necesitando. Lo máximo es repetir casi como un latiguillo, “Es el sistema capitalista y es necesario iniciar la transición a una etapa pos capitalista.”
Los beneficiarios de esta grave y contradictoria situación, el 1 % de la humanidad, siguen concentrando riqueza de la mano del desarrollo científico y tecnológico que les permite, por un lado, la internacionalización del proceso productivo y de explotación de la mayoría de la humanidad y el entorno natural. Por otro, ante la debacle ecológica que la acompaña, profundizar el desarrollo de la infraestructura digital que les posibilite catapultarse (al menos en sus expectativas) al espacio exterior. Esta última percepción los lleva seguir profundizando e intensificar lo primero, y a jugar y lucrar con las posibilidades de la omnipotencia tecnología que vienen de la mano de la Inteligencia Artificial generativa. A través del andamiaje de infraestructura digital montado a escala mundial venden la posibilidad de resolver los problemas socioambientales que ocasiona la ciencia y tecnología que usufructúan. Promueven y venden el Capitalismo verde, bonos de carbono, agricultura de precisión, ingeniería genética, la geoingeniería, incrementan sus bancos de datos y centros de procesamiento, convirtiendo la biodiversidad en nueva fuente de datos y negocios.
Por el otro lado, los perjudicatarios de este estado de cosas, el 99 % restante de la humanidad, vivimos un estado de alienación que, por un lado, pareciera nos permite ver y vernos en este escenario catastrófico que sufrimos a diario y por otro lado, constatamos seguir estando en un estado que, si bien no nos inmoviliza, no nos permite movernos más que para reaccionar ante los síntomas más aberrantes de esta situación. Aferrados en la mayoría de los casos a herramientas y formas de hacer que no se corresponden con la realidad. Y no pocas veces, como obnubilados por el consumismo que nos promueven a través de las pantallas. Constatamos y protagonizamos movilizaciones, marchas, denuncias, organizaciones, que nunca aciertan a confluir en un espacio y una lucha común, que las unifique y potencie. ¿Porque nos sucede esto? ¿Por falta de capacidad intelectual, por falta de recursos económicos financieros, por no disponer de bienes comunes, por no tener historias, culturas, saberes?
No creo que la mayoría de las cosas que nos pasan, de los problemas que tenemos, puedan ser atribuidos a carencias de esta naturaleza.
El capitalismo sigue funcionando porque existen millones de trabajadores/as para seguir explotando y son fuente de plusvalor. Porque una parte importante de la Fuerza de trabajo existente en la humanidad se emplea en trabajos no remunerados de cuidado. porque existen millones de campesinos y pueblos indígenas a los cuales seguir utilizando como fuerzas de reserva y futuras fuentes de extracción de valor y posibilidad de expropiación de recursos que disponen. Pero sigue funcionando, además, porque los que decimos ser oposición a este estado de cosas, no podemos generar una nueva estructura ideológica. La matriz de ideas en donde poder entretejer un nuevo modo de producción y consumo. Fundamento de nuevas relaciones entre seres humanos y el entorno. Seguimos aferrados a que ser oposición es manejar la tecnología de otra manera, redistribuyendo mejor la riqueza, sin tener debidamente en cuenta, que la demanda de recursos medioambientales y de bienes comunes que el desarrollo de esa tecnología y modo de vida genera es la que determina la inviabilidad del proceso. El planeta no puede metabolizar este uso degradante y contaminador de la naturaleza, no puede procesar la basura que se genera. No hay alternativa energética liberadora de la humanidad, si no somos capaces de generar condiciones de un uso y distribución alternativo de los bienes comunes. Si no hay un cambio radical en el proceso productivo. Si no hay un cambio en el consumo, en la manera de consumir y en las razones para hacerlo. No se trata de generar una nueva matriz energética, de la naturaleza que sea, sino de una reestructuración del Todo, una regeneración de planeta. Esto no implica una expresión romántica o un dislate medioambientalista, es un dato cantante y sonante de la realidad, el planeta no resiste ecosistemicamente la evolución de este proceso.
La distribución absolutamente injusta de la riqueza es un síntoma de la situación, no la causa. Con el cambio climático y todas sus manifestaciones sucede lo mismo. La disputa por los bienes comunes en el mundo, tiene en los pueblos que ocupan esos espacios uno de los principales obstáculos para lograrlo
Esto dicho así o con otras palabras, con más o menos énfasis se lee en mucho de los documentos aludidos y se escucha en distintos medios. Pero es una frase hecha, casi obligatoria a la luz de los acontecimientos.
La realidad de los hechos nos lleva finalmente, casi sin exclusión, a debatirnos acríticamente en favor de alguno de los polos de poder en danza: del Polo Occidental y capitalista neoliberal capitaneado por los EUA o del polo Oriental, los Brics hegemonizado por China. Nos posicionamos a favor de occidente u oriente, hablamos del capitalismo Occidental y o del Socialismo con características chinas, sin advertir o haciéndolo insuficientemente, que sus disputas son, utilizando vías y herramientas distintas, unas preponderantemente militares y agresivas vs otras, más diplomáticas y comerciales, por los mismos bienes comunes que están en crisis ( aguas, tierras, tierras raras, biodiversidad, culturas) y que son la base de sustentación del andamiaje científico tecnológico y productivo mundial que los tiene como adversarios y o socios según las circunstancias, pero siempre como expresiones de un entramado global común y complementario.
En el mundo que se disputan y están configurando, nosotros, los pueblos de todo el mundo sobramos y sobraremos día a día mas, en la medida que su desarrollo tecnológico les permita sustituirnos vía IA, robots, automatización de cada vez más procesos en los que todavía protagonizamos. En el mejor de los casos, dado la capacidad de consumo de sus mercados internos, sobre todo de China e India, (50 % de la población mundial) estos millones de personas se constituyen en factor clave en las relaciones de poder en juego y conservan un papel estratégico en los resultados de la disputa.
Pero más allá de estas particularidades, no hay pueblos del sur y pueblos del norte, hay explotados y explotadores en el norte y en el sur. Ambos sectores estamos distribuidos y en conflicto en toda la geografía del planeta. Basta ver y analizar los sucesos acontecidos en las distintas partes del mundo para darnos cuenta de esta realidad. La calificación de pueblos del norte y sur no tiene otra intención que desvirtuar lo hechos y crear nuevas fronteras en donde no existen. Es una manifestación más del proceso colonizador de las conciencias de las mayorías que distorsiona la realidad y nos dificulta ver la complejidad, globalización y unicidad del proceso en marcha.
Nuestra carencia es de ideas y de los espacios necesarios para su construcción. Nuestras conciencias están sumamente colonizadas y nos resulta dificultoso sino imposible, imaginar la posibilidad de una manera distinta de vivir, de otras relaciones humanas y con el entorno, de la posibilidad de otro planeta. Esto no es nuevo y adquiere día a día mas un carácter más grave y urgente.
Es muy reciente en términos históricos y la primera vez que como humanidad constatamos el hecho de ser responsables de la degradación de nuestras condiciones de vida. Condiciones que nos condenan, de no modificarse, a un suicidio colectivo. A partir de esta constatación, podríamos afirmar que es bastante lógico que estemos en un momento de insuficiencia ideológica. Es difícil de asumir la corresponsabilidad de los hechos y mucho más, romper con la matriz de ideas en donde se sustentan. Es muy difícil apropiarnos y mucho mas hacernos responsables de la recategorización de la última época geológica Holoceno y que algunos llaman capitaloceno por la incidencia determinante del sistema capitalista en los cambios producidos en el planeta.
Está claro que las mayorías estamos empobrecidas y que hay sectores de la sociedad que lo están pasando mucho peor que otros. Pero estamos distribuidos en todo el planeta y disponemos de recursos que están dentro de nuestras posibilidades decidir que hacer con ellos.(contamos con tierras, dinero, culturas, saberes, diversidad, capacidad intelectual y tecnológica, experiencia política)
Parte de esta mayoría son los millones de personas que pertenecen a” los pueblos de siempre,” los que llamamos originarios, portadores de un enorme caudal de conocimientos, propias de culturas que durante todos estos siglos, no tuvieron necesidad de transitar el camino que hemos recorrido la mayoría y que nos condujo a las puertas del infierno. Pueblos que preservaron sus formas de relacionamiento y vida a lo largo y ancho del planeta, que ofician de gran reserva ideológica de la humanidad y esperan poder que les demos el tiempo y el espacio para enseñarnos cómo hacer para vivir de otra manera.
La mayoría de la mayoría disponemos de la Fuerza de trabajo y de nuestra capacidad de consumo, los pilares y razón de ser del sistema capitalista . Seguimos siendo fuentes de explotación, de generación de plusvalía, y poseemos la capacidad de consumo necesario para su realización y acumulación como capital.
Por eso nos quieren divididos y enfrentados, ingenuos. Porque vienen por todo esto que tenemos y podemos disponer, por los espacios que ocupamos, por las necesidades que tenemos y que ven como potenciales fuentes de ganancia.
Pero esto que todavía tenemos y de lo que podemos disponer, no nos sirve para defender nuestros intereses si nos somos capaces de organizarlos de otra manera. Y no habrá posibilidad de hacer esto, si no diseñamos y concretamos una nueva forma de organización. Una manera
que este ajustada a la realidad, que dé cuenta de la situación general que estamos viviendo y cargue de nuevo sentido todo lo que hacemos. Es por esto que tenemos que repensar el territorio, el país, el mundo, repensar y repensarnos en la historia. Al hacerlo nos surgirán las ideas que estamos necesitando para construir la sociedad que queremos y nos merecemos. Es un proceso de revalorización que necesitamos transitar. Para hacerlo, tenemos que poder descolonizar nuestras conciencias, rever la historia que nos contaron y con la que nos manejaron. Esta colonización hace insuficiente la producción de ideas necesarias.
Reivindicar a los millones explotados y muertos, que cimentan este mundo que nos pretenden mostrar como expresión de desarrollo y civilización. Tenemos que reivindicar nuestros territorios y defenderlos. Evitar que sigan siendo fuentes de materias primas y bienes comunes que alimenten y garanticen calidad de vida a las sociedades ricas del mundo. Tenemos que animarnos definitivamente a dar el paso hacia una nueva manera de producir y consumir, una nueva manera vivir y transitar la vida. Trabajar una propuesta que cargue de sentido nuestras vidas, que cobre forma en maneras creativas de organizarnos y genere condiciones para el desarrollo libre y soberano de la vida de nuestros niños/as, sus familias y demás generaciones que nos sucedan. El esfuerzo y creatividad tienen que estar puesto en la generación de condiciones de posibilidad para la vida, para el Buen Vivir, en todo el planeta, en nuestra Madre Tierra.
Convocarnos para esta tarea de regeneración planetaria es necesario. Construir la referencia, el punto guía, la que nos marque el rumbo a seguir al conjunto de la humanidad más alla de las particularidades del lugar en donde estemos o de la actividad que desarrollemos. Se podrá hacer con los que estén de acuerdo y sientan la necesidad de dar este paso. Por las características propias del momento, al dar los primeros pasos no será posible pensar en ninguna participación masiva. Lo nuevo de la situación en términos históricos (capitaloceno), el grado de colonización ideológica logrado y el incremento de las necesidades insatisfechas, atentan contra la posibilidad de las mayorías puedan trabajar y dedicar tiempo para hacerlo.
La pobreza, la precariedad, la explotación, la angustia, no son por si mismas generadoras de conciencias alternativas, más bien retroalimentan lo existente. Explican en buena medida lo que vemos, pero no crea posibilidades de reflexión crítica, Romper este círculo vicioso no es tarea de iluminados, esta tarea tendremos que desarrollarla creando espacios nuevos para la ocasión. Los espacios institucionales existentes que fueron creados para otros fines y en otras condiciones y contexto histórico hoy inexistente, no se harán cargo de asumirla.
El factor determinante del momento actual es la Crisis Ecológica del Planeta. es la primera vez en la historia de la humanidad que, producto de las acciones ejercidas por la mayoría de la especie humana, estamos ante la posibilidad cierta de que se rompan las condiciones de posibilidad de vida tal cual la conocemos. Las manifestaciones sociopolíticas y ecológicas que estamos viviendo, no son más que expresiones de tal proceso. Nada indica, que las reacciones existentes en el mundo, salvo minoritarias, den cuenta de esta situación y planteen acciones conducentes a su superación.
No se trata de seguir desarrollando fuerzas productivas día a día más destructivas. Tampoco de asignarnos ni asignar rótulos, de autodefinirnos de derecha o izquierda, y en tal caso, ¿habría que precisar qué significa serlo en los días que corren? Se trata de entender que es imperioso, urgente, imprescindible, retomar la senda de la cual nunca tendríamos que haber salido. La de sabernos y sentirnos como especie ser parte integral e integradora del conjunto de especies
vivas y de recursos inanimados que, en conjunto, constituimos este todo orgánico y vivo que es el planeta.
Este nos está hablando a gritos de sequias, inundaciones, huracanes, migraciones, pérdida de biodiversidad, guerras, muerte, enfermedades. Nos está diciendo que le prestemos atención y actuemos en consecuencia. Tiene que ser hoy… mañana será tarde. Descolonizar nuestras conciencias, nos permitirá superar la insuficiencia ideológica existente. Los pueblos de siempre, lo que estuvieron siempre y no fuimos capaz de ver, ni escuchar nos están esperando y también nos necesitan. Son millones de personas, miles de lenguas, de culturas, tan diversas como diversos son los ecosistemas del planeta en donde siempre estuvieron. No se trata de volver al Paleolítico. Se trata verlos y valorarlos, de preguntarnos y preguntarles como hicieron. De ponernos en dialogo franco y sincero con ellos, apelando a lo mejor de todo lo producido por las partes, a todos los saberes existentes. Darnos esta posibilidad nos ira abriendo el camino hacia la construcción de la referencia política ideológica que estamos necesitando. Esa que oficie de guía, que de rumbo, que nos oriente hacia dónde y cómo caminar para la regeneración de nuestra madre Tierra. Una nueva civilización de la Humanidad será la protagonista del proceso.


Puerto Madryn 24-10-26


Juan Miguel Gortari.


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