La caída de un capitulo: la tenencia de la Tierra. Por Iván Chalak

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Oyendo argumentos en estos días sobre el aumento porcentual en la propuesta del gobierno en relación a la compra y tenencia de la tierra en Argentina me asaltaron varias preguntas. Quizás no escuché ni leí lo necesario pero el argumento que interpretaba que el capítulo de esta temática era lo más importante en el día de hoy en el congreso me resono raro.

Me parece en cierta medida un argumento de carácter chauvinista bastante ramplón. Toda la argumentación que oí se centraba en analizar cómo se componía el 25% de tope y se prorrateaba con poco tacto ese guarismo entre tierras con valor extractivista y todo el resto dentro de la provincia.

Si creyéramos que la compra de la tierra o su entrega es estatal, esta socializada o bajo un proyecto colectivo de explotación hasta sería interesante de discutir, pero el creer que en el estado actual de cosas no está habiendo explotación de los recursos naturales de manera extractivista con las consecuencias socioambientales que eso genera es bastante risueño.

No me quiero poner a googlear, lo cual debería cual comunicador, pero en los últimos años los proyectos mineros se han multiplicado en variadas provincias. Eso ha sido gestado bajo el régimen actual de tenencia de la tierra. La conformación de fideicomisos con testaferros de nacionalidad argentina que permiten la compra de tierras y su normal explotación es algo extendido, incluso con probada complicidad en tribunales. Hace poco tiempo en nuestro sur un ex polista testifico su arreglo con cierto miembro de una monarquía árabe.

El capítulo que se cayo era una estratagema para bajar costos y entregar directamente la posibilidad al extranjero de la compra del territorio. Sin mediar mecanismos de encubrimiento. Lo mismo que ya instituyo Milei de hecho con variadas actividades económicas de manera indirecta por ejemplo la industria donde la casi totalidad de sus beneficiarios ha sido algún empresario extranjero ante la destrucción competitiva, de altas tasas de financiamiento y de demanda del mercado interno.

Una pregunta que se instala en mi horizonte de pensamiento en torno a este capítulo caído es si la tenencia en manos de empresarios argentinos es mayor garantía de impacto en externalidades positivas varias en nuestra economía. Si las actividades orientadas son la minería me atrevería a indicar que no, salvo en áreas menores como la construcción y ciertos servicios (de corto plazo en el tiempo con impacto en alguna mano de obra) gran parte de la inversión necesaria en ese tipo de proyectos obligaría en el estado actual de situación a contratar a empresas multinacionales y adquirir bienes de capital para su desarrollo. Por otro lado, la posibilidad de fugar divisas por diversos mecanismos legales y paralegales complementados por el RIGI es algo que emplean en la tradición histórica tanto los empresarios argentinos como los extranjeros cual religión vernácula.

Quizás otra de las razones que defendían que solo los ricos argentinos puedan adquirir estas tierras es que algo de la riqueza que se quedan las clases altas se derrama de alguna forma en el país en el cual viven. Ese argumento en un esquema de destrucción del entramado productivo de consumo general me hace dudar. ¿En qué invertirían si no es en mayor extractivismo y fuga? En muy poco o casi nada. ¿Acaso no sobran empresas activas si es que no se cerraron? ¿No hay excedente en propiedades y departamentos en la actualidad? Etc. La única industria que crece es la de las mediaciones laborales y los remates ante la crisis, ah si también la de la salud mental y las adicciones, pero eso es otra historia. ¿O la misma?

Al concluir este articulo me topé con una entrevista al secretario de minería de San Juan en la radio con O Donnell: El tipo estaba exultante porque Vicuña, empresa mixta australiocanadiense, pronta a realizar un nuevo hoyo venenoso en la tierra (ya tienen más de 50 los sanjuaninos) estaba adelantando prontamente 250 millones de dólares sin ningún tipo de contraprestación. La periodista tiro un poco de la cuerda y el secretario refirió que eran adelantos de regalías futuras, chan. Acto seguido refirió que ese dinero iba a ser empleado principalmente (léase totalmente) en la construcción de infraestructura…. para la zona de explotación.  Nadie repregunto. ¿Acaso esas inversiones no son las necesarias para la explotación de dicha empresa? Se naturaliza la dadiva cuando es un costo. Así las cosas.

Hoy a las 14hs se sesiona a mi parecer por cuestiones más importantes que este capítulo caído, sería bonito acertarle un golpe certero a la quijada de este gobierno para insuflar un poco de energía y nuevos bríos. Veremos. Qué bueno sería expropiar y poner la tierra bajo un proyecto que mejore la vida de las mayorías y tenga raigambre consciente con la madre tierra.

Afuera llueve y mucho, hace parva de días que el cielo esta encapotado como en la Gran Bretaña y hay agua. Se viene la explotación petrolera en las Malvinas, quizás también las granjas de servidores del gran hermano. ¿Nada tiene que ver con nada o todo con todo?

Fuente: https://huelladelsur.ar/2026/08/06/la-caida-de-un-capitulo-la-tenencia-de-la-tierra/


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