Macri retrocede con el correo, el descuento a los jubilados y avanza con reformas laborales

Julio Gambina

Claro que el tema “Correo” retrotrae la discusión al momento de la privatización de la empresa en la década del 90 bajo la presidencia de Carlos Menem, a la quiebra solicitada en medio de la gran recesión que desembocó en la crisis del 2001 y la re-estatización (para re privatizar) en 2003, ya con gobierno de Néstor Kirchner.

La deuda y el conflicto se arrastran desde comienzos del siglo y pone en evidencia la capacidad de una burguesía y capital local transnacionalizado, que hace negocios amparados en el sostén del Estado capitalista. Válido en gobiernos constitucionales o no.

El grupo Macri no pagaba el canon comprometido por la privatización del Correo y luego de la quiebra continuó gestionando sin cancelar pagos. La deuda acumulada es gigantesca y mayor aun con el perdón sucesivo (aun en conflicto por trámite no terminado). Pasa el tiempo y el Grupo Macri, accionista la familia, se beneficia hasta que encuentre una ocasión favorable para el cierre del caso.

Parecía ideal el momento para negociar con un Macri, Mauricio (el primogénito del Clan), en la Presidencia de la Argentina, aun cuando se sostiene que la negociación no involucraba al jefe del Poder Ejecutivo.

El escándalo escaló en la consideración pública y tras largos días de instalación en la prensa, el presidente informó que la situación volvía a foja cero. Habrá que ver, ya que el proceso negociador se enmarca en trámites judiciales con un recorrido que ahora debe revisarse.

La primera conclusión es que sin control judicial, mediático, político y social, la impunidad avanza y tiene costo fiscal elevado que compite con demandas sociales insatisfechas.

Si pasa se avanza, si no, esperemos a mejor momento

Ya es costumbre en el gobierno Macri el intento de avanzar con posiciones de máxima y luego retroceder ante la presión social si es masiva y determinante.

Existen ejemplos desde el inicio de la gestión en el intento de nombrar integrantes de la Corte Suprema de Justicia por Decreto. Finalmente lo logró con acuerdo parlamentario.

Más reciente intentó modificar la conmemoración del golpe del 24 de marzo del 76 como si se tratara de un feriado a mover en la semana. La crítica masiva lo llevó a la reconsideración, vaya uno a saber hasta cuando, lo que impone una gran movilización conmemorativa del 41° aniversario del golpe genocida.

En esas horas en que se debatía el tema Correo, desde la Administración Nacional de la Seguridad Social, ANSES, se intentó corregir a la baja el ingreso previsional de millones de jubilados. Ante el reclamo generalizado y pese a la insensibilidad del Gabinete que aludía “apenas son 20 pesos”, Macri anunció retrotraer la situación del Correo y de los jubilados. Algunos quisieron fundamentar que el FMI demandaba acciones para bajar el gasto en seguridad social y previsión, intentando desplazar la responsabilidad.

Sin duda, es un logro de las denuncias y la ampliación de las protestas, pero a no engañarse, Macri retrocede reconociendo errores, pero en simultáneo avanza en las reformas estructurales que puede, caso de las ART.

Recordemos que a fines del año pasado el Senado de la Nación había dado media sanción a la modificación al régimen de riesgos del trabajo. El argumento era la elevada cantidad de juicios relativos al tema. Nada se decía ni se dice sobre el tema central que son los riegos laborales de trabajadoras y trabajadores.

Como el tiempo pasaba y por razones de conveniencia política se resolvió aprobar la modificación por Decreto de Necesidad y Urgencia. La protesta se extendió y Macri no tuvo más remedio que convocar a sesiones extraordinarias. Con ello volvió sobre sus pasos y con complicidad opositora y aval del triunvirato de la CGT, la ley modificada fue aprobada.

La ley que modifica el régimen de riesgos del trabajo es favorable para las patronales y las Aseguradoras de Riesgo del Trabajo (ART), un gran negocio que confronta con el objeto originario de la ley en prevención del riesgo laboral.

Existe plan económico y hay que confrontarlo

No es cierto como algunos sostienen que “no hay plan económico ni rumbo”, la orientación es profundizar el cambio económico regresivo, con Prat Gay o con Dujovne; con Melconian o González Fraga; con Sturzenegger o con quien sea.

En esencia, es la lógica del plan sistemático de hace cuatro décadas y afianzado en los 90. Esos fueron tiempos de consolidación del Grupo Macri, que hoy potencia desde la gestión Macri. Además, ahora Donald Trump alude al papel de liderazgo que Mauricio Macri puede jugar en la región, según dice la Casa Blanca en el informe luego de la conversación telefónica entre ambos presidentes.

Así se explica la discusión en torno a las actualizaciones de los ingresos de los bancarios. No se quería convalidar actualizaciones salariales más allá de la pauta imaginada desde las autoridades y las patronales. La protesta de los bancarios y el clima social definió un acuerdo.

Acaba de celebrarse, en este marco de contradicciones, idas y vueltas de medidas del gobierno, el acuerdo con los bancarios para obtener un 4% a enero por recomposición salarial derivada de la inflación del 2016; y un 19,5% retroactivo a enero como actualización por 2017, sujeto a reconsideración según la evolución del costo de vida. En total un 24,3% más algunas bonificaciones.

Recordemos que el acuerdo había sido suscrito en noviembre del año pasado y el Ministerio de Trabajo negaba su homologación. El anuncio de un paro por 72 horas motivó el arreglo en un marco de extensión de protesta de la sociedad por variadas razones.

Todos los retrocesos y avances ocurren en simultáneo, producto de una lucha de clases en donde se despliegan variadas iniciativas políticas en uno u otro sentido.
La cuestión de fondo desde el gobierno Macri apunta a modificar reaccionariamente la legislación laboral y los derechos de los trabajadores.
Algunos dicen que eso no es novedad en el capitalismo, sin embargo, la correlación de fuerzas en determinados momentos de la historia define derechos para la mayoría social que vive de su trabajo.

En la coyuntura, con una feroz ofensiva del capital sobre el trabajo queda demostrada que se puede poner freno a ciertas groseras iniciativas como la impunidad del caso Correo y el intento por disminuir los ingresos previsionales.

Ahora, la batalla está centrada en la docencia y por el tipo de educación, de ciencia y técnica, cuando el ministro del área científica, con 10 años de antigüedad en el cargo, señala que hay que reorientar la política de investigación.

Los jóvenes investigadores supieron ganar la calle y la solidaridad social en diciembre pasado. El gobierno pateó el tema para el 2017 y todo indica que es necesario continuar instalando socialmente la cuestión de una ciencia y una técnica para la emancipación.

Trabajadores docentes e investigadores constituyen el próximo round contra la política de ajuste y disciplinamiento de trabajadoras y trabajadores. La realidad de estos días demuestra que con unidad de acción movilizada puede revertir el intento del gobierno Macri.

Buenos Aires, 17 de febrero de 2017

Historia del movimiento obrero – 1er fascículo

IEF-CTA

Introducción

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El curso sobre “La Historia del Movimiento Obrero Argentino”, impulsado y organizado por el Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, fue dado por compañeros con larga trayectoria en el estudio de los distintos momentos de organización de la clase obrera en el país. Las primeras dos clases del curso fueron dictadas por Victor De Gennaro, uno de los fundadores de la CTA y Secretario General de la Central hasta el año 2008. La tercera clase fue brindada por Hernán Camarero, historiador y autor de decenas de artículos sobre el movimiento obrero. La cuarta clase estuvo a cargo de Nicolás Iñigo Carrera, historiador y autor de – entre otros libros – “Agustín Tosco: La clase revolucionaria“ y “La estrategia de la clase obrera 1936“. La quinta clase fue dada por Pablo Pozzi, también historiador, que se especializó – entre otros temas – en la historia del movimiento obrero en la Argentina pos 1945. La última clase, sobre “La mujer trabajadora en la historia del movimiento obrero argentino“ fue dictada por Dora Barrancos, socióloga, historiadora y feminista argentina. El curso finalizó con un cierre a cargo de los coordinadores de todo el curso, Daniel Campione, historiador, y Julio C. Gambina, director del IEF CTA Autónoma.

Desde el IEF CTA Autónoma ponemos a disposición este material de formación para próximos cursos y esperamos que les sea útil.

Julio C. Gambina
Director del IEF CTA Autónoma

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Cuba: su nueva revolución campesina

Varios

Cuba: su nueva revolución campesina

DESCARGAR REVISTA BIODIVERSIDAD Nº 90

Cuba presenta una tasa de mortalidad infantil de 4.3 por mil nacidos vivos,
la mejor del continente y mejor ciertamente que la de Estados Unidos.

El sistema de salud cubano — gratuito — cuenta con la mayor tasa de médicos por habitante en el mundo entero y es reconocido como sobresaliente a nivel mundial, así como lo son sus sistemas de seguridad frente a situaciones de desastres (huracanes, inundaciones, etc.). La esperanza de vida en Cuba es de 79.03 años, nuevamente una de las mejores del continente y mejor que la de Estados Unidos. La educación primaria cubre al 100% de los niños y niñas, y los graduados de secundaria sobrepasan el 80%. Las alternativas de educación son diversas, permitiendo que la Universidad no sea el único camino para obtener una educación más profunda o una profesión digna y satisfactoria. Los centros de investigación son múltiples y de calidad reconocidos internacionalmente. En la agricultura, no hay área de producción que no cuente con centros múltiples de investigación y un sistema de pruebas en el campo que permita ir corroborando los avances.

En la agricultura, los avances son innegables. Luego de la crisis del sistema de agricultura industrial provocado por el término de los suministros provenientes del bloque soviético, se irguió un sistema de producción diversificada que ha demostrado avances innegables. Las grandes superficies de azúcar y cítricos, han dado paso a una agricultura diversificada, orientada a la alimentación de las y los cubanos.

Junto a los cultivos básicos llamados “viandas” (principalmente tubérculos y raíces), ha aumentado la producción de fruta, de frijoles, de maíz, han más que duplicado la producción de carne de cerdo en los últimos quince años, y han aumentado casi un 50% la producción de huevos, mucho de ello con tasas crecientes de productividad y eficiencia.

La situación y evolución de la agricultura campesina en Cuba es posiblemente única en el mundo. Sólo entre 2007 y 2014, la superficie agrícola en manos campesinas aumentó casi un 50%. El porcentaje de personas menores de 40 años es mayor en las áreas rurales que en las urbanas y la población rural envejece ligeramente más lento que la total, lo que indica que la juventud no está siendo expulsada del campo. En esos mismos años, las familias campesinas del mundo entero desaparecen por millones al año, y la población rural ve desaparecer a sus jóvenes.

Lo anterior no es casualidad. Se debe a las políticas públicas de fomento y apoyo a la agricultura campesina y — aunque la palabra no se utilice necesariamente
en documentos públicos — de fomento y construcción de la soberanía alimentaria. A los decretos 259 y 300 de reparto de tierras en usufructo, se suma la presencia general de la organización campesina.

La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) es un vehículo de apoyo y concientización que permite el avance sin par de la agroecología en la isla, demostrando como en ningún otro país que producir alimentos y cuidar la tierra y las personas que la trabajan son tareas simultáneas y complementarias.

Estos logros han sido posibles aun bajo el bloqueo económico despiadado y criminal que ha privado a Cuba de materias primas básicas con las que no cuenta el país (como el petróleo y el acero), de herramientas, de maquinaria, de instrumentos básicos.

Cualquier economía latinoamericana sometida a un bloqueo similar se declararía en la ruina total en unos meses. Cuba ha resistido 56 años.

Ninguna de estas cifras es tan asombrosa como el contacto directo con las familias y organizaciones campesinas. Conversar con ellas nos dio experiencias extraordinarias, como escuchar que la agricultura campesina es “entretenida”, u oír gente joven que se enamoró del campo y sus labores. Varias veces escuchamos que alguien se presentaba con orgullo como campesino o campesina, explicando cómo y qué producía, y cómo cuidaba la tierra para generaciones futuras, para después enterarnos conversando que ese campesino o campesina había sido ingeniero, profesora, agrónoma o militar.

Vimos personas muy jóvenes contar con entusiasmo que se estaban introduciendo en la producción agrícola. Presenciamos conversaciones de igual a igual entre campesinos e investigadores. Vimos campesinas y campesinos, jóvenes y mayores, haciendo investigación con resultados asombrosos. Encontramos un campesinado sin temor a perder la tierra producto de las deudas. Personas sanas y saludables, sin temor a la contaminación.

Hallamos un campesinado digno, orgulloso de lo que hace y — qué asombro — feliz.
También vimos algo asombroso, y que abre una esperanza más para todos nosotros: las muchas personas que vuelven al campo en Cuba son luego de un tiempo difíciles de distinguir de otras personas que han sido campesinas toda su vida. Se sienten campesinos, piensan como campesinos, miran como campesinos, trabajan (con orgullo) como campesinos. Eso nos dice que para que nuestros países mantengan viva la agricultura campesina — condición imprescindible para un futuro vivible para todos — no necesitamos (como muchos acusan) encadenar a los jóvenes, sino posibilitar un futuro digno, orgulloso y feliz para los jóvenes que quieren permanecer y para quienes quieren sumarse.

Cuba muestra que la agricultura campesina es parte de los fundamentos de una sociedad mejor. Que lo dicho por la Vía Campesina y muchos otros de la importancia y el inigualable potencial de la agricultura campesina para proteger el planeta, alimentar a la humanidad y asegurar el buen vivir, es plenamente cierto.

Grain

JUNTOS PODEMOS ENFRIAR EL PLANETA

GRAIN – VIA CAMPESINA

Esta historieta aporta los elementos necesarios para comprender como está impactando el sistema agroindustrial de alimentos en nuestro clima y al mismo tiempo nos cuenta cómo podemos actuar para cambiar el rumbo y comenzar a enfriar el planeta.

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Desde hace muchos años La Vía Campesina y GRAIN han venido denunciando como el sistema agroindustrial de alimentos es el responsable de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero. Desde el continente americano, Asia, Europa y África, venimos denunciando las falsas soluciones para el cambio climático que representan los cultivos transgénicos, la economía verde y la “agricultura climáticamente inteligente”.

Nosotros decimos alto y fuerte: son las campesinas y campesinos, las pequeñas y los pequeños productores quienes, junto a los consumidores que escogen productos agroecológicos provenientes de mercados locales, los que tienen la solución a la crisis climática.

¡Y este es un desafío para todos nosotros!

Haga clic aqui para descargar la historieta en formato pdf.

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Chile. ¿Qué significa Todas Las Luchas, Una Lucha?

Andrés Figueroa

Andrés Figueroa Cornejo

1. Desde sus orígenes (años 20 y 30 del siglo XX), la actualmente denominada ‘izquierda tradicional’ ha manifestado un comportamiento político institucionalista y electoralista. Esto es, por variables complejas (entre ellas, la enorme capacidad de adaptabilidad del régimen político dominante en Chile y su capacidad de integrar subordinadamente y tras sus intereses a la mayoría oprimida y sus representaciones político partidistas, como por elementos obreristas y propios del populismo político), la izquierda tradicional adoptó tempranamente la estrategia de modificar la realidad “por dentro y por arriba” del régimen político del Estado de la minoría opresora. Sus medios, al menos los proclamados de acuerdo a las diversas épocas del desenvolvimiento histórico del capitalismo, pasaron desde modelos ‘bolcheviques’ (huelga general + insurrección popular), hasta punch militares (“La República Socialista” de Grove y Matte Hurtado), los ‘frentes populares (o populistas)’, la radicalización de la democracia representativa, las reformas pro-populares básicamente redistributivas y la lucha antifascista durante la última dictadura cívico militar.

2. Amplias facciones de la llamada ‘izquierda tradicional chilena’ abrazaron la política de la conciliación de clases y supeditaron y recondujeron al movimiento popular y real tras proyectos ligadas a la modernización capitalista gradual, bajo el dogma de cierto marxismo económico, editado a conveniencia y secuestrado en sus potencias transformadoras, que planteaba una necesaria industrialización y crecimiento productivista como antesala a la creación de las fuerzas sociales potencialmente emancipadoras (el proletariado clásico), pero en la realidad, fueron sometidas por la dictadura del capital a cambio de prebendas eventuales y movilidad social para sus militantes a través de su conversión en empleados del Estado.

El pueblo trabajador y los pobres, como los pueblos indígenas y las franjas inestables de los sectores sociales medios, postergaron tanto su organización independiente respecto de los poderes establecidos, como su autonomía, autogestión, autodeterminación, autodefensa, su lucha e intereses históricos ante la promesa incumplida de las izquierdas tradicionales de la “creación de las condiciones materiales” para arribar por etapas al ‘socialismo’ a través de la lucha institucional.

Entre otras causas, lo anterior provocó, de arriba hacia abajo, de las direcciones partidarias a la militancia de base actuante en sindicatos, gremios, comunidades, graves confusiones políticas entre los oprimidos/as en general. Entre las más notables se encuentran la homologación de ‘mientras más Estado, más socialismo’; la liberación de las mayorías sometidas puede ofrecerse dentro de los marcos de la institucionalidad dominante (el parlamentarismo, e incluso mediante la conquista electoral del Ejecutivo); y la extraña convicción de que el partido militar del Estado o su alta oficialidad, eran respetuosas de la democracia representativa y constituían una fuerza coercitiva no política, ‘neutral’, ‘arbitral’, ajena a la lucha de clases. Como es de profuso conocimiento, semejante ideología axiomática (hija de una lectura miope de las relaciones de fuerza concretas y tutelada por las internacionales socialdemócrata y comunista, y luego por la “guerra fría”) fue destruida trágicamente en septiembre de 1973.

Por su parte, las fracciones de los pueblos organizados y conscientes de sus intereses, a modo de relámpagos históricos, procuraron desbordar la institucionalidad de la opresión mediante insubordinaciones y el uso de la acción directa contra el capital, sin éxitos perdurables. Así ocurrió con las regiones enfrentadas al centralismo metropolitano, como en los combates por sus derechos sociales, populares y humanos conculcados en los márgenes del campo y la ciudad. Al respecto, un momento en común fue y es cierta subestimación del enemigo y de la armadura de la opresión capitalista (que es local e imperialista) y la ausencia de pericia a la hora de establecer alianzas orgánicas con los llamados “sectores medios”. ¿Y qué son los denominados “sectores medios”? En la nomenclatura tradicional, anterior a la mundialización financiera de mediados de los 70 del siglo XX (ya caracterizada hace más de un siglo por Lenin), los “sectores medios” se confundían con la “pequeña burguesía”. Desde un comerciante hasta un profesional liberal o, aun, un obrero calificado de la gran minería del cobre, fueron tachados de “pequeñoburgueses”. En la actual fase que cursa el capitalismo, los comerciantes (o quienes controlan una fracción cada vez menor del momento del intercambio económico frente a la dominación del retailer o de la industria oligopólica y transnacional de la gran venta minorista) y los profesionales, forman parte del pueblo trabajador asalariado súper-explotado, y de grupos sociales auto-explotados y sujetos a los precios impuestos por el gran capital, el sistema bancario, la deuda, las bolsas. En el caso de los obreros calificados de la gran minería del cobre, por ejemplo, además de sufrir su disminución cuantitativa debido a la cuarta revolución industrial (inteligencia artificial o robótica), su fuerza de trabajo sólo aumenta en la forma del subcontrato y las relaciones laborales precarizadas. No vale la pena siquiera mencionar el incremento de la cesantía en el sector por la caída de la inversión y subsecuentemente de los precios de las materias primas a escala mundial y su impacto en el extractivismo minero, forestal, pesquero y agropecuario-alimentario, ejes del patrón exportador con pobre valor agregado que caracteriza a los países dependientes en relación a los grandes centros de acumulación capitalista. Vale indicar que Chile, por efecto de su historia y situación geo-económica y política, también es plataforma de distribución comercial y financiera (EEUU, China, UE) para parte de América Latina.

¿Qué se quiere decir? Que la recomposición del movimiento popular (o del movimiento real, o sea de todas aquellas fuerzas sociales de los oprimidos/as que en su devenir por la lucha de sus derechos sociales enfrentan los intereses de la minoría opresora y se constituyen en la promesa de la superación del orden dominante), entre sus tareas fundamentales cuenta la de incluir a esos llamados “sectores medios” en su interior. En este sentido, el arte revolucionario consiste en que el pueblo trabajador y los pobres hegemonicen en ese compuesto.

3. El carácter del movimiento real y popular en Chile, fundado en la razón práctica, en el ethos de los oprimidos/as (el aprender – haciendo o la praxis), es antifascista, antiimperialista, anticapitalista, antipatriarcal, ecosocialista, internacionalista, y su punto de llegada es el desmantelamiento y superación de las relaciones de producción y culturales, materiales y simbólicas de la reproducción del capital. Y si el capital se sostiene sobre la propiedad privada del gran capital, incluso más allá de la propiedad privada de sus medios de producción; en el trabajo asalariado y la súper-explotación de las mujeres, los hombres, los jóvenes, los niños y los ancianos; en la razón instrumental, desarrollista y objetivamente devastadora de la biodiversidad; en la apropiación enajenada de la fuerza de trabajo; en consecuencia, el desenvolvimiento concreto del movimiento de los pueblos es un proceso que se sintetiza en la ruina escalonada de la propiedad privada; en la debacle premeditada de toda relación de poder y de clase social (y del propio Estado como manifestación madura de esas mismas relaciones); en el fin de la asimetría estructural entre el centro y la periferia, entre las grandes ciudades y el campo; y en la libertad plena. Entonces el movimiento real y popular en Chile también tiene como horizonte de sentido el socialismo radical y la socialización de la vida.

Lo anterior puede resultar ‘teórico’ por efecto de los límites que supone un simple texto. Sin embargo, en otro momento, cobra superiores determinaciones en su devenir explicativo.

4. ¿Qué significa Todas Las Luchas, Una Lucha? Antes que todo, no significa la unión o unidad sin principios ni objetivos sociales y políticos claros. Arriba ya están esbozados (que no terminados, que se trata de un proceso). En Chile significa colaborar disciplinadamente con la articulación del conjunto de luchas por los derechos sociales que, hasta ahora, aparecen desintegradas, pero que tras los fenómenos particulares e incluso corporativos o de grupos de interés, son el resultado de una misma causa orgánica: el modo de producción capitalista. Esto es, los grupos de personas más organizados, solidarizan dinamizando la convergencia de las luchas sociales y populares realmente existentes. Los grupos de personas más organizados hoy pueden adquirir distintas formas (partidos, colectivos, agrupaciones, etc.), pero no pueden sustituir al movimiento real y popular por más balcanizado que se encuentre. Los/as comunes y oprimidos son los protagonistas de su propia liberación. La delegación representativa de su auto-emancipación sólo pospone y desplaza su rol fundamental. Por ello el calendario electoral impuesto por el régimen político dominante apenas comporta un accidente en su devenir. Más todavía cuando la crisis de representatividad de la democracia liberal hace agua por sus cuatro costados. Claro, la población está disconforme. Por más márquetin y afeites con los que se embadurne. Pero semejante fenómeno no es obra de la ‘franca politización’ de la gente. Simplemente la depresión y recesión mundial golpea las costas de Chile y la inmensa mayoría de la sociedad vive peor que antes. De nuevo se enfrenta el dilema entre barbarie fascista versus humanidad y vida. En este sentido, lo que se aprendió es que el antifascismo es insuficiente para superar el capitalismo. Y si el capital concentrado como nunca antes tiende a decrecer en su tasa de ganancia, las contratendencias que emplea tienen directa relación con la hegemonía del momento financiero sobre la totalidad capitalista. En breve: no hay marcha atrás para el capital. Los procesos de acumulación capitalista se montan sobre sí mismos, se combinan asimétricamente, pero siempre existe una estrategia que predomina. Los llamados Estados de Bienestar (que en las sociedades dependientes, como la chilena, jamás se conocieron), donde aún existen, paulatina o violentamente se transforman en Estados que aplican políticas económicas de “austeridad fiscal” y “ajustes de los servicios sociales”. Así como no hay un “mal menor” (para los de abajo siempre ha sido el mismo mal), tampoco hay un “capitalismo con rostro humano”.

Por otro lado, la agenda de los grupos de personas más organizadas y que bregan por la superación del capitalismo, está condicionada por la densidad de la lucha de clases. No existen vanguardias auto-proclamadas. Pero eso no quiere decir que no es necesario que exista la iniciativa, la audacia y las tareas multidimensionales de los grupos de personas más organizadas. Lo cierto es que no pueden estar más “adelante” que las facciones de pueblos en lucha más conscientes de sus derechos arrebatados o por conquistar.

¿Que tomará tiempo; que la lucha de clases no tiene mi edad biológica y entonces me desespero; que los pueblos en Chile están en mejor pie de lucha que en los 90 pero menos que en los 80; que hay todo por hacer, aunque bastante que hemos aprendido de nuestros errores; que la izquierda tradicional y el poder y el imperialismo no duermen jamás; que cómo pasar del testimonio hasta ser uno y lo mismo con el movimiento real?

Por supuesto. ¿En la historia de Chile y de la humanidad hubo algo fácil para los/as insumisos, disidentes, rebeldes? ¿Alguna vez los/as oprimidos han vencido siquiera temporariamente sin luchar y sin la reunión virtuosa de sus luchas?

Crecen la protesta social y las acciones de unidad

Julio Gambina

La inflación de enero según el INDEC alcanzó al 1,3% y en línea con las proyecciones anuales del Gobierno Macri. Sin embargo, las estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires remiten a un crecimiento de precios del 1,9% para el mismo periodo y el sindicalismo con investigadores del CONICET remite a una expansión del 1,6%, que anualizado supera largamente el 30% de inflación.

Más allá de la credibilidad de los indicadores, las carencias se sienten en las familias de menores ingresos que involucra a más de la mitad de la población, alcanzando a los denominados sectores medios. Por eso preocupan las negociaciones salariales, que en el caso de los bancarios no fueron homologadas por el ministerio de Trabajo, aun cuando acordaron patronales bancarias y el sindicato de los trabajadores de los bancos.

Vale considerar que en la medición del INDEC aparecen especificidades que dan cuenta del impacto diferencial de la carestía,

Por un lado se menciona que el 1,3% se divide en un alza del 1% en bienes y un 1,7% en servicios. Es consecuencia del tarifazo, que como sabemos continuará con incrementos cuatrimestrales. Además, por otro lado, en materia de bienes se destaca que los precios de los alimentos tienen un mayor crecimiento, 1,6%, respecto del promedio de enero.

Los empobrecidos no pueden escapar a los aumentos de tarifas de servicios públicos, ni evitar el gasto de consumo de alimentos diario, por lo que sufren el impacto más allá del promedio benigno de las cuentas públicas del INDEC.

El impacto de la inflación es resultado de la política de precios que sustenta los intereses de las patronales, ya que mientras los trabajadores son impedidos u obstaculizados de defender el precio de la fuerza de trabajo, los fijadores de precios cuentan con el aval de la política de Estado (tarifas) o la ausencia de control, caso de la impunidad de grandes cadenas de comercialización.

Desde el gobierno se obstaculiza la negociación de los trabajadores de bancos o la docencia, y la Secretaría de Comercio establece normas de precios transparentes que pensadas para bajar precios termina legitimando nuevas subas de los valores en cuotas o al contado.

Más allá de la evolución de los precios, importa destacar la inequidad del papel del Estado, ya que no es solo una estadística los subsidios estatales a las empresas, ahora bajo la figura del “perdón” por impagos de contratos incumplidos.

Remito al canon adeudado por el grupo Macri a propósito de la privatización del Correo en 1997 y su re-estatización en 2003. El monto del escándalo está en discusión, pero la magnitud de mínima por 4.800 millones de pesos pone en evidencia el carácter clasista de las políticas de Estado. La cifra se extiende a más de 70.000 millones de pesos hacia 2033. Además, la empresa demanda al Estado por otra vía para hacerse de fondos estatales que compensen la demanda por el impago empresario. Un escándalo con abuso agravado.

No hay novedad en el proceder del grupo empresario, ya que la fortuna de la familia Macri se asocia en el tiempo a contratos con el Estado, con la precisión que ahora, además de mantener el mando de los intereses empresarios tradicionales, el primogénito del clan familiar se encuentra a la cabeza del gobierno de la Argentina.

Mientras el Estado discrimina beneficios y perjuicios, la mayoría social aparece afectada por la inflación y la política estatal.

Movilizaciones, unidad de acción y Paro Nacional

Los docentes amenazan con el no inicio de clases a comienzo de marzo si no se habilita la paritaria nacional. El Estado nacional delega en las provincias la negociación salarial en un marco de restricciones fiscales cubiertas con creciente endeudamiento y alusiones a la disminución del gasto.

Mientras los sindicatos demandan actualización del 35%, la orientación oficial ofrece un 18% y en cuotas. Por ello, más que comienzo de clases, lo que es seguro es la movilización de todos los gremios docentes y la evidencia del conflicto que anima el Paro más allá de las aulas. La CGT y las CTA, éstas en unidad de acción, convocan por separado al Paro para marzo.

La medida de fuerza emblemática del movimiento obrero fue anunciada varias veces durante el 2016 y postergada por variadas razones, desde la defección sindical hasta el accionar gubernamental lubricado con recursos de obras sociales y negociación, demandando tiempo de espera ante el primer año de gobierno.

Enero y Febrero se despliegan con el conflicto extendido con base en recreación de suspensiones y despidos, alza de precios y continuidad de las dificultades económicas expresadas en la recesión subsistente. Es la antesala de un marzo con extensión del conflicto y con la novedad del Paro internacional de las mujeres del 8 de marzo.

La dilación del conflicto encuentra el límite de las afectadas condiciones de vida de la sociedad y por eso la convocatoria a la movilización el 7 de marzo.

Son razones de la movilización en general el crecimiento del costo de vida y la baja de los ingresos populares. De tal magnitud que se impone la unidad de lo diverso.

Ese es el marco que motiva a las tres centrales sindicales a converger en iniciativas más allá de afinidades de modelo sindical y político. Todo apunta al paro general y a la unidad de acción para frenar el ajuste, más allá de específicos objetivos de proyecto político de las cúpulas sindicales.

Desde el gobierno se destaca el interés político de la dirigencia sindical en un año electoral. Es una lectura adecuada, pero escamotea la realidad del ajuste, condición de posibilidad de la protesta extendida de la sociedad de abajo. La lucha de los docentes por sus ingresos anticipa y devela el conflicto por la distribución del ingreso y la riqueza en un tiempo de disputas de consensos electorales y políticos de más largo alcance, como parte de la discusión de proyectos políticos de país.

Entre estos se encuentra la voluntad de modificaciones reaccionarias a las relaciones entre el capital y el trabajo. El gobierno acaba de dar, relativa marcha atrás con el proyecto de reforma de la legislación sobre ART, convocando a extraordinarias para que no le cuestionen el DNU, pero lo de fondo es profundizar una línea de modificación del marco jurídico laboral para mejorar la rentabilidad de las empresas y en contra de los ingresos de los trabajadores.

Todo está en movimiento y pueden agudizarse los problemas sociales y políticos. Algunos cuestionan las unidades de acción desde la pureza de proyectos propios y descalifican conductas previas de quienes invocan en estos tiempos la protesta. Los invalidan por silencios en el ciclo previo de gobierno, despreciando la impronta de la dinámica popular más allá de las circunstanciales dirigencias sindicales y sociales.

La masividad que pueden adquirir los acontecimientos de la movilización popular ante la protesta social, como enseña la historia, habilita las construcciones de nuevas realidades en la cotidianeidad de la organización política popular.

Es por eso que se impone la más amplia unidad contra el ajuste, como rumbo para construir alternativa, el principal desafío del momento, con aspiración por la emergencia de renovación de una hegemonía de derecha en la política de la Argentina.

Buenos Aires, 11 de febrero de 2017