Cultura Política: “Me gustaría que la muerte me encuentre vivo”. Por Manuel Gutiérrez

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La muerte del Indio Solari, rodeado por el sentimiento de dolor por parte de una multitud, se transformó en un hecho político, debido a que permitió abrir diversas ventanas para la lectura integradora de una sociedad, en tiempos donde se imponen visiones fragmentadas de la misma, funcionales a fortalecer prejuicios, odios, derrotismo y diversos componentes que hacen al ejercicio del Poder.

Cuestiones que creíamos ciertas e irrefutables, fueron interpeladas por el acontecimiento.

La tecnología, desarrollada por redes sociales, bajo la dirección de imponentes monopolios informáticos, clausuraban la discusión política, toda posibilidad de reflexión soberana al margen de las grandes corporaciones mediáticas.

Cabe recordar que el Indio surge en los 80, transitando los 90 y las primeras dos décadas del siglo XXI, en permanente ascenso, en encuentros de masividad creciente. No fue resultado del TIK TOK, ni el Instagram, ni de otros mecanismos mercantilizados.

Las multitudes que lo acompañaron y acompañarán, formaron parte del hecho cultural. “Uds. son la banda”, solía repetir el Indio, y quienes veían trasladarse a cientos de miles de jóvenes y adultos, por diversas regiones del país, bailando, tomando, fumando, haciendo el pogo, expresaban el deseo de encontrarse con la expresión artística.

Encuentros y reflexión crítica de cada individuo vinculado estrechamente con las diversas “tribus”, con una comunidad abierta, en una Misa laica que le cantaba a la trascendencia humana, contra el proceso de deshumanización que nos toca vivir.

Esta práctica cultural contaba con una potencialidad política, dada por su componente social y un contenido político que le daba coherencia.

La espiritualidad, la moral, la ética, los valores se sustentan desde la clase social en la cual se orientan “Fíjate de qué lado de la mecha estás”, marcando características propias de los poderosos: “El lujo es vulgaridad” y alertando contra “modelos” de vida que hacen al sometimiento: “Vivir la Vida sin problemas es matar el tiempo a lo bobo”.

El tributo de amor al Indio, contradijo una de las máximas de los poderosos y posibilistas de nuestros tiempos, que ven a las masas, como objeto de maniobra, incapaces de generar hechos políticos alternativos al sistema de dominación, acciones colectivas que marquen caminos hacia la posibilidad de construir un mundo mejor.

Por otra parte, el Indio logra unir las diferentes generaciones. Pasado, Presente y Futuro, que rompe con el eterno “presentismo” que obtura toda posibilidad de un conocimiento transformador.

La experiencia del Indio expresa con claridad un hecho de Cultura Política: creencias, ideales, tradiciones, quehaceres, intervienen y le dan significado a la vida política, en particulares contextos políticos.

En los días del velatorio del Indio, el hecho cultural interpeló a las fuerzas políticas y a la militancia en general, que lucha por una sociedad de iguales.

¿Cómo es posible que la despedida del Indio lograse expresar sentimientos de igualdad, un profundo sentido de lo humano de multitudes, mientras a la política le cuesta contactar con esas expresiones?

“La Muerte lo encontró Vivo” ¡POR SIEMPRE!

Buenos Aires, 13 de junio de 2026


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