La insoportable levedad del «tecnofeudalismo».El rentismo (gaseoso) y la (inexpugnable) ley del valor [Tercera parte]. Por José Francisco Puello-Socarrás

Compartí esta entrada!

Todos los economistas incurren en la misma falta: en vez de considerar el plusvalor puramente en cuanto tal, lo hacen a través de las formas particulares de ganancia o renta…
Karl Marx, Manuscritos del 1861-1863.
 

Tal y como lo denunciara Marx en su momento frente a la economía política y especialmente en relación con la economía vulgar, el caso de la “teoría” tecnofeudal funde las cosas y cosifica las relaciones sociales en un sustancialismo subjetivista sorprendente. 

El principal pecado reflexivo y la mayor deficiencia teórica de los partidarios del tecnofeudalismo es la falta de una aproximación verosímil sobre el funcionamiento realmente existente de la Sociedad actual (y no solo de la “economía”) que es sin cortapisas (aún): capitalista, sobre todo al intentar “fundamentar” esta aproximación desde una falaz interpretación marxista. Contrariando todos los aspectos básicos del pensamiento de Marx, el cual justamente apunta a desentrañar el fundamento de lo vivo y de la realidad real ‒como habitualmente lo refería Marx y nunca en forma tautológica‒, en el análisis sobre la renta, Varoufakis omite ‒al menos‒ dos categorías inexcusables dentro del diagnóstico de Marx (y Engels) que sin ellas sería imposible avanzar: la totalidad y la exterioridad. Ambas son dos recursos analíticos imprescindibles que brillan por su ausencia en el pseudoanálisis tecnofeudal quedando, entonces atrapado en la superficialidad de lo superficial ‒además del sesgo sustancialista y subjetivista antes señalado (ver parte II de este escrito)‒ al remitirse a situaciones específicas (partes, situaciones) sin integrar relacionalmente la ontología del capitalismo (el todo, las condiciones, sus tendencias). Como bien lo ha señalado Dussel (1988, p. 58), es a partir de estas mediaciones claves que se podría comprender “la posibilidad del devenir originario del capital y de la crítica a la economía política burguesa”. Ubicadas en las antípodas del pensamiento de Marx y Engels, las “(hipo)tesis” tecnofeudales toman la parte por el todo y en todo caso navegan siempre en medio de distintas falacias ecológicas.

Y es que cuando una de las “razones” que sostienen el pretendido tránsito y la supuesta consolidación hacia un modo de producción social distinto del actual: el tecnofeudalismo ‒sustituto “sigiloso” del capitalismo‒, Varoufakis señala: “el motor del capitalismo, ha sido sustituido por su predecesor feudal, la renta” (Varoufakis, 2024, p. 68). Con ello, palabras más palabras menos, argumentaciones más pseudo-argumentaciones menos, la cuestión sobre la renta sería uno de los principales “meollos” de este asunto. Aquí se precisaría advertir un par de cuestiones.

https://imagenes.eleconomista.com.mx/files/image_768_448/uploads/2025/03/04/67c7b6aad4582.jpeg

Primero, la asunción según la cual la “renta” sería una categoría eminentemente “feudal” es asociación que no resiste algún análisis ni lógico ni histórico. Más allá del sin sentido de proponer que la renta es una suerte de “predecesor feudal” lo que se prueba aquí es la mirada antihistórica fuertemente eurocéntrica (y además colonialista; Sergio Bagú mediante) y obtusamente sustancialista de Varoufakis al respecto. Al mismo tiempo, este tipo de afirmaciones lo que revelan es el desconocimiento de Varoufakis sobre el funcionamiento no solo del capitalismo actual e histórico, sino también la simplificación a limine del propio acontecimiento feudal (un fenómeno sociohistórico estrictamente europeo que igualmente resulta ser complejo). La ceguera histórica del análisis de Varoufakis omite que la renta responde a los sistemas social-históricos de referencia a los cuales adscribe transhistóricamente este fenómeno y al igual que el capital, estas realidades y categorías atraviesan distintos modos de producción. La cuestión, sin embargo, decía Marx es establecer cuándo la renta o el capital resultan ser dominantes en los procesos de producción y reproducción de la vida (no solo de “lo económico”) en tal o cual sociedades (la noción de subsunción entonces resulta ser crucial en este abordaje). Restringir la renta a un solo tipo de sociedad, por demás excepcionalísima como el feudalismo (insistimos: un fenómeno exclusivamente europeo), es un reduccionismo imperdonable. Resulta ser igualmente una digresión aún más grave cuando se propone una suerte de “regreso” rentístico dominante que “regiría” en el nuevo mundo social neofeudal a nivel global. Así, Varoufakis está más próximo a Rodbertus y cada vez más lejos ‒de seguro en las antípodas‒ de Marx 1

Tal y como lo denunciara Marx en su momento frente a la economía política y especialmente en relación con la economía vulgar, el caso de la “teoría” tecnofeudal funde las cosas y cosifica las relaciones sociales en un sustancialismo subjetivista sorprendente. El principal pecado reflexivo y la mayor deficiencia teórica de los partidarios del tecnofeudalismo es la falta de una aproximación verosímil sobre el funcionamiento realmente existente de la Sociedad actual (y no solo de la “economía”) que es sin cortapisas (aún): capitalista, sobre todo al intentar “fundamentar” esta aproximación desde una falaz interpretación marxista.

Segundo, al proponer que la renta es el “predecesor feudal” [sic] del “beneficio” [sic; habría que señalar que beneficio y ganancia ¡no son lo mismo!] también se funden, se confunden y todavía más grave: se omiten otras cuestiones que no solo tienen implicaciones históricas, sino que se suspenden olímpicamente procesos realmente reales y efectivos para el capitalismo ‒ese mismo que según Varoufakis ya estaría extinguido‒. La principal implicación teórica de la ceguera hermenéutica de Varoufakis es que dejaría sin efecto la ley del valor que rige “objetivamente” la sociedad capitalista, es decir, el argumento central ‒si no el principal‒ de la mirada marxista-engelsiana, impugnando de paso el plusvalor en tanto categoría concreta y como realidad efectiva. En últimas, este tipo de omisiones muestra no solo la incomprensión de Varoufakis respecto a la mirada marxista, sino también demuestra un abandono de orden ético político. Al dejar de analizar la realidad real actual desde el horizonte de visibilidad (o el lugar de enunciación) del Trabajo, desde los y las trabajadoras, se impone un antimarxismo:

(…) a Marx le interesa la defensa de la “ley del valor” porque, en última instancia, lo que importa es el trabajo objetivado en el valor, el trabajo vivo: el hombre mismo. Es una cuestión ética fundamental. Ni la renta es excepción a la ley de que todo (plusvalor, valor, precio y ganancia) se funda en último término en el trabajo vivo, humano. Su dignidad inalienable sigue siendo la regla. Por ello, era importante definir la renta desde el plusvalor, y constituir las categorías necesarias para establecer las mediaciones que permitan explicar el fenómeno. (Dussel, 1988, p. 160)

Por supuesto, este es un debate tan profundo como extenso. En Marx fue el fruto de una auténtica discusión teórica que fue derivada y depurada críticamente durante varios años con pensadores de la talla de Anderson, Smith o Ricardo. Sin embargo, este debate también podría ser ilustrado mínimamente a través de algunos pasajes comentados con el fin de mostrar en general el insondable vaciamiento teórico que implica sostener cualquier tecno(neo)feudalismo. 

Así, por ejemplo, Varoufakis y los nuevos fundamentalistas del tecnofeudalismo parecen nunca haberse interrogando por cuál sería el fundamento (real) de la renta en el capitalismo ‒ese que ha dejado de existir, según su caprichosa e infundada creencia‒ ni en el pretendido emergente mundo tecnofeudal en donde supuestamente regiría la renta por sobre el beneficio [sic]. Tampoco parecen reflexionar y mucho menos advertir que, desde una interpretación marxista, la renta en el capitalismo ¡es una forma derivada del propio plusvalor! y que, la renta “en general” ‒tal y como lo demostró Marx especialmente en El Capital– es trabajo no pagado, plusvalor. Incluso, en términos de los sujetos / actores o personificaciones / personalizaciones de las relaciones sociales, los rentistas son una ¡fracción de la clase capitalista! Lo que parece fundir y confundir la total incomprensión tecnofeudal es que si bien los rentistas serían una clase improductiva (y aquí hay que tener en mente qué significa la definición teórica de esta expresión en el marco de la explicación marxista), ello no la exime de estar en relación con el modo de producción capitalista. Por eso, Marx señalaba en los Manuscritos de 1861-1865:

La forma de ingreso y las fuentes de éste expresan las relaciones de la producción capitalista bajo su forma fetichizada. Su existencia, tal como se manifiesta en la superficie, aparece desconectada de las conexiones ocultas y de los eslabones intermedios que sirven de mediaciones. La tierra se convierte así en fuente de la renta (6, 1450, 36-1453, 1; III, 403). En esta expresión, en la que una parte del plusvalor, la renta, se representa en relación con un elemento especial de la naturaleza, independientemente del trabajo humano, no sólo se esfuma totalmente la naturaleza del plusvalor, sino que la ganancia misma aparece ahora, como la renta de la tierra, como debida al capital (1484, 12-17; III, 430) (citado por Dussel, 1988, p. 172)

Una de las razones que sustentaría la total falta de comprensión y más directamente: la ceguera teórica tecnofeudal y, al final, el despliegue de un conjunto de ideas sin basamentos teórico e histórico y por lo tanto plenamente irreales, es la versión de Varoufakis sobre la renta. Este tópico se mantiene como un auténtico verborgenes Mysterium –Marx dixit‒ , pues para el tecnofeudalismo sería inconcebible pensar en la competencia entre capitales y especialmente la realidad y la categoría explicativas de este hecho: la transferencia de valores (no confundir con la transformación de valores a precios) a través de la competencia intracapitalista que es el mecanismo que “regula” la participación de los capitales fragmentarios en el plusvalor y la ganancia del Capital global. El siguiente pasaje de Marx seguramente resulta ser sugerente para sensibilizar la lógica detrás de este hecho:

El capital mercantil no crea valor ni plusvalor. Es decir, directamente. […] La ganancia que el capital mercantil obtiene es sólo una parte del plusvalor creado por el capital productivo en totalidad […] que se constituye como capital, como dinero, como ingreso, como ganancia (interés), renta, salario […] transferencia (transfer) de plusvalor del capital productivo. […] El capital mercantil no funciona entonces propiamente en el proceso de producción, sino en el proceso de reproducción de la mercancía. […] El comerciante es un agente de la circulación capitalista, una personificación del capital circulante (1593, 41-1595, 4). (citado por Dussel, 1988, p. 241)

https://media.licdn.com/dms/image/v2/D4D22AQH8ZNpn3AWt8Q/feedshare-shrink_2048_1536/feedshare-shrink_2048_1536/0/1729697298030?e=2147483647&v=beta&t=C_u4fZ7HxkQdSQwcPZsUDm4jvepS9VyjA-fdq3flmwk

Un ejemplo bastante concreto al respecto tiene que ver con la industria petrolera actual (e histórica) mundial. En este caso el ejemplo sería muy potente, pues no se trata de un acontecimiento marginal para la sociedad y el sistema capitalistas, sino que ‒al decir de Renán Vega Cantor‒ es una industria vinculada con la savia del capitalismo, el petróleo y mejor aún la problemática del Trabajo/Energía. Este sería un “sector paradójico” donde aparentemente la creación de valor es prácticamente inexistente, pero el flujo de beneficios y ganancias exuberante en comparación con otras actividades capitalistas.

Caffentzis (2017/2022) ha desentrañado este “misterio” de la siguiente manera: 

(…) si los valores que fluyen hacia los propietarios del suelo o hacia quienes detentan derechos de renta sobre el subsuelo no provienen de la creación de valor, si no brotan de la tierra como los granos ni surgen de las profundidades como el petróleo, ¿de dónde salen? La respuesta de Marx… es esta: la renta es una afluencia adicional de plusvalía producida en el sistema que no se explica calculando el capital invertido en producción que hace uso de la tierra o el yacimiento más la tasa de ganancias media de ese capital. Los propietarios de la tierra expropian parte de la plusvalía a los capitalistas, quienes, a su vez, expropian la totalidad de la plusvalía a la clase trabajadora. El valor de la renta proviene de miles de lugares de explotación distintos, se transmite en el proceso de circulación y es “absorbido o capturado” por quienes “poseen” (de un modo que ni siquiera pudo justificar el más dialéctico de los filósofos, aunque lo intentó) una fuerza potencial de la naturaleza que puede transformarse en una base para la creación de valor (se trate de tierras agrícolas, caídas de agua, vetas de carbón o campos de petróleo)… el valor se “absorbe o captura” por dos vías: a través de la renta diferencial y a través de la renta absoluta. (Caffentzis, 2017/2022, pp. 88-89)

Si tomamos el núcleo argumentativo de lo anterior, entonces Varoufakis en lugar de observar el proceso integral real de la renta (y el valor, el plusvalor, etc.) capitalista en sus determinantes, sus niveles y, desde luego, sus contradicciones, es decir, en su complejidad innata ‒síntesis de múltiples determinaciones y relaciones, diría Marx (Marx, 1857, p. 40) ‒, ha preferido “ver” supuestos episodios superficiales y fictos simplificados avalándolos alrededor de renovados señores “tecno”-“feudales” reservando para sus “teorías” un verdadero fetichismo de la renta.

Para completar la crítica a las “hipótesis / tesis” sobre el “tecnofeudalismo” y después de señalar sus inconsistencias teórica e histórica además de varios aspectos de sus incongruencias lógicas, es preciso adentrarse selectivamente en las incoherencias de orden empírico que hacen imposible cualquier verosimilitud tecnofeudal.

Recientemente, Norris y Espinoza (2026) en una ponencia titulada: “A Marxian Political Economy of Big Tech and AI: Profits vs. Rents” falsean la idea según la cual la economía política de las “grandes tecnológicas” (BigTech) sean expresivas de alguna clase de “tecnofeudalismo”, es decir, que serían dinámicas basadas en las rentas antes que en beneficios. A contramano de la intuición de Varoufakis, Norris y Espinosa concluyen que el sector tecnológico ¡genera más valor que otros sectores!, pues es un sector “más intensivo en mano de obra que muchos otros” y, por lo tanto, tiene una composición orgánica de capital menor que el promedio. 

La principal implicación teórica de la ceguera hermenéutica de Varoufakis es que dejaría sin efecto la ley del valor que rige “objetivamente” la sociedad capitalista, es decir, el argumento central ‒si no el principal‒ de la mirada marxista-engelsiana, impugnando de paso el plusvalor en tanto categoría concreta y como realidad efectiva. En últimas, este tipo de omisiones muestra no solo la incomprensión de Varoufakis respecto a la mirada marxista, sino también demuestra un abandono de orden ético político. Al dejar de analizar la realidad real actual desde el horizonte de visibilidad (o el lugar de enunciación) del Trabajo, desde los y las trabajadoras, se impone un antimarxismo.

Areas of Profit Extraction and Realization

The Bureau of Economic Analysis produced a report on the Digital Economy from 2017-2022, a sector that made up 10 percent of US GDP in 2022 or $2.6 trillion (slightly smaller than Manufacturing).

Big Tech in Software and Cloud Services
 
Fleming, Martin. (2025), Enterprise information and communications technology software pricing and developer productivity measurement. Review of Income and Wealth, 71: e12711. https://doi.org/10.1111/roiw.12711
Source: Author’s calculations from BEA data.

En suma, el sector tecnológico “produce valor, no extrae rentas” a partir de los medios de computación y comunicación, de la logística y del transporte, los cuales son procesos imprescindibles dentro de la actual etapa del capitalismo. Es más. Una de las conclusiones en términos teóricos de este estudio ‒adelantado por investigadores independientes del área tecnológica a partir de evidencia empírica robusta‒ es que “(…) la creación y la extracción de valor en la economía digital siguen la dialéctica de la teoría del valor-trabajo de Marx” (Norris y Espinoza, 2026, p. 2).

Referencias bibliográficas

Caffentzis, G. (2022). Una teoría marxista del valor-trabajo a la luz de la industria petrolera. Tinta Limón. (Obra original publicada en 2017, Autonomedia)

Dussel, E. (1988). Hacia un Marx desconocido. Un comentario a los Manuscritos del 61-63 (2013a ed.). Docencia.

Marx, C. (1857). Introducción general a la Crítica de la Economía política / 1857. Siglo XXI.

Norris, A. K., y Espinoza, T. (2026, enero 3). A Marxian Political Economy of Big Tech and AI: Profits vs. Rents. American Economic Association. Heterodox Perspectives on Technology, AI, and Digital Capitalism.

Varoufakis, Y. (2024). Tecno-feudalismo. El Sigiloso sucesor del capitalismo. Deusto.

1 Dussel (1988, pp. 166–167) al respecto señalaría que: (…) Marx indica, como sugerencia metodológica que Rodbertus… en la cuestión de la renta «se propone explicar un determinado fenómeno (Phänomen) y no explicar la ley general»… Es decir, la «intuición» es anterior al concepto; las «formas de aparición» son fenómenos, pero es necesario descubrir la «esencia», la ley general, de otra manera: la renta absoluta desde el plusvalor.”, equiparable para el caso del tecnofeudalismo en términos metodológicos.

Fuente: https://revistaizquierda.com/la-insoportable-levedad-del-tecnofeudalismo-el-rentismo-gaseoso-y-la-inexpugnable-ley-del-valor-tercera-parte/


Compartí esta entrada!

Dejar una respuesta