La coherencia de los cipayos. Por Hugo Blasco

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El saber popular es muy rico y certero para definir situaciones y personas. Una de esas expresiones es la muy conocida “No pedirle peras al olmo”. Esta semana el gobierno nacional se alzó con algunos logros legislativos que más que orgullo deberían darle vergüenza. Una vez más ha quedado expuesta la falta de escrúpulos tanto de funcionarios del gobierno como de legisladores de los más diversos partidos.

Las manos levantadas, que hicieron posible en Diputados y en el Senado las aprobaciones totales o media sanción de leyes como la llamada “reforma laboral”, la ley de glaciares y la baja de la edad de punibilidad de niños, niñas y adolescentes, fueron impulsadas por las peores razones. Efectivamente, la compra de votos, los “carpetazos”, las promesas de cargos, las “vendettas” personales, las relaciones espurias con el poder económico nacional y transnacional son algunos de los principales motivos.

En todos los casos se trata de personas sin ninguna moral. Empezando por el presidente Javier Milei, que quieren encarcelar a niños y niñas pobres mientras pretenden que los genocidas condenados y los a condenar estén libres.

Resulta patético escuchar a periodistas autopercibidos “independientes” preguntarse preocupados cuándo se contará con esas cárceles para niños. Y no por qué sería bueno para la sociedad que los asesinos, desaparecedores, torturadores, violadores, ladrones de bebès que destruyeron el paìs estén libres. Negacionismo explìcito.

Pero todo tiene lógica dado que estos tipos representan los intereses de los enemigos del pueblo trabajador. Al que odian desde siempre y contra quien actúan desde los poderes ejecutivos y legislativos. Contando con la complicidad del muy corrupto poder judicial en todas sus instancias.

Especial mención a los medios de comunicación hegemónicos y los periodistas mercenarios que se desempeñan en ellos. Siempre fueron y son la voz del poder cipayo. Son los que justifican la acción criminal contra Pablo Grillo llevada a cabo por la Gendarmería. Y ahora la agresión sufrida por el camarógrafo Facundo Tedeschini del canal A24 a manos de la Policìa Federal.

Estamos transitando tiempos difíciles. La llamada “batalla cultural”, que tanto preocupa a la ultraderecha en el gobierno, la van ganando ellos. Como una continuidad de la dictadura y del neoliberalismo salvaje de la década de 1990 están tratando de imponer el consenso de que sólo sirve el individualismo, lo privado, el sacrificio por el sacrificio mismo.

Que los ricos son personas virtuosas y es natural que tengan privilegios. Que los pobres son pobres porque les gusta o porque no quieren trabajar. Que lo colectivo y la solidaridad no sirven. Que los trabajadores estafados por sus empleadores y que no pueden jubilarse porque les robaron los aportes se la tienen que aguantar y no jubilarse. Mientras sus patrones delincuentes reciben el indulto del Estado. Que la salud y la educación públicas son malas. Por si eso fuera poco niegan explícitamente la soberanía argentina respecto de las Islas Malvinas.

Lejos de ponernos a lamentar por este cuadro de situación debemos redoblar esfuerzos en pos de la unidad de la clase trabajadora. Y dar también nosotros, humildemente y sin intermediarios, la llamada “batalla cultural”. Las y los jubilados tenemos una historia y un presente de lucha sobre nuestras espaldas que nos honra y nos otorga la autoridad política y moral para hablar y hacernos respetar.

Hugo Antonio Blasco- Secretario de Organizaciòn-

MESA COORDINADORA NACIONAL DE ORGANIZACIONES DE JUBILADOS Y PENSIONADOS DE LA R.A.

Fuente: https://huelladelsur.ar/2026/03/03/la-coherencia-de-los-cipayos/


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